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Virgilio Barco: visionario y ejecutor
Hoy 17 de septiembre, se celebra el natalicio de Virgilio Barco Vargas, nacido en Cúcuta en 1905.
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Jueves, 17 de Septiembre de 2026

Hoy 17 de septiembre, se celebra el natalicio de Virgilio Barco Vargas, nacido en Cúcuta en 1905. No pretendo posar de biógrafo de tan grande colombiano como lo fue él, quien gobernó a Colombia entre 1986 y 1990; solo no quiero dejar pasar esta fecha para recordar algo de su legado.

Omitiré narrar sus ancestros y aprovechar el límite máximo de los 900 caracteres de esta nota.

Sobre su vida y obra, unos describen su talante republicano y otros lo han llamado el presidente olvidado o el presidente olvidadizo, pero, en general, coincidimos en que no se le ha reconocido a Barco la importancia e impronta que dejó su gobierno.

Razón tuvo Malcolm Deas, en su libro: “Barco. Vida y sucesos de un presidente crucial, y del violento mundo que enfrentó”, cuando dijo que como historiador inglés sentía “la relativa escasez y debilidad de la historia política en la Historiografía colombiana de las últimas décadas, así como ciertas limitaciones en la Ciencia Política…”.

Deas, trae la anécdota de cuando Virgilio le pregunta en su coctel de despedida, “Bueno, Malcom, y, ¿cuál va a ser el veredicto de la historia? Tuve la presencia de ánimo de responderle que, siendo el caso de que los veredictos iban a ser escritos por historiadores, un gremio no tan confiable, sería mejor no preocuparse demasiado”. Los historiadores no han sido prolíficos en la investigación y promulgación de la Obra de Barco, pero tampoco con la vida y obra de Mariano Ospina Pérez, Misael Pastrana, Alfonso López Michelsen, Belisario Betancur y de Carlos Lleras quien, como parodiando el título del libro de Héctor Abad, ‘El olvido que seremos’, decidió él mismo, escribir las crónicas de su propia vida.

Causa tristeza el desdén e ignorancia supina que la clase dirigente y parlamentaria de hoy, en general, tienen de la historia política de la mitad del siglo pasado para acá. Para muchos, pareciera que el país nació con Álvaro Uribe y Gustavo Petro, e imagino que ahora con Abelardo, desconociendo los logros y avances que Colombia alcanzó en los gobiernos tanto del Frente Nacional, como en los sucesivos. El gobierno de Petro, por ejemplo, planteó como gran novedad un modelo de reforma agraria, que se ejecutó en el gobierno Barco, convertida en la Ley 30 de 1988.

Virgilio Barco, fue el último gran presidente agrarista que tuvo Colombia.

Narra Malcolm Deas, su relación con algunos de nuestros presidentes. Con Carlos Lleras, en lo económico, se apartó de los conceptos impulsados por la Cepal.

El talante de Barco, fue el de un gran ejecutor. Como ministro de Obras Públicas, puso su mirada modernizadora en obras importantes como las del ferrocarril del Atlántico, el cual culminó, construyendo los cientos de kilómetros de líneas férreas pendientes. Pavimentó la vía Duitama-Cúcuta, en la carretera Central del Norte. Construyó la autopista Cúcuta-San Antonio, para interconectar a Colombia y Venezuela. Fue riguroso con el manejo de la economía del sector; llevó la planeación que debía aplicarse en los proyectos de obras.

Como ministro de Agricultura, adelantó políticas de modernización rural; la ejecución de la Ley 135 de 1961. Inició la construcción de los distritos de riego de los ríos Zulia y Pamplonita, obras que han jalonado por décadas el desarrollo rural y económico de Norte de Santander.

Nombrado alcalde Bogotá, en 1966, planteó y aseguró la creación de Ciudad Salitre. Carlos Ossa me comentó, que algún día desde un helicóptero, pasaron por sobre los terrenos donde se construiría la ciudadela y lo impresionó la claridad con que dibujó en el aire cómo sería ese sector. Malcolm Deas, dice que “fue uno de los alcaldes mejor preparados que ha tenido la ciudad, tal vez el que más conoció la literatura de la naciente disciplina de la planificación urbana”. Hoy, después de 66 años de su alcaldía, sus muchas obras las disfrutamos en la capital.

Barco fue elegido presidente para el período 1986-1990, un período con el vórtice de violencia más grave, vivido en el país. El asesinato de Galán, fue el culmen que llevó a la guerra frontal contra los grandes carteles del narcotráfico; fue este presidente quien sentó las bases de lo que sería la Asamblea Constituyente. La Carta de 1991, también lleva su impronta.

En medio de la tragedia que vivía el país, Barco, sentó en lo político el esquema gobierno oposición con el propósito de desmontar el contubernio entre los partidos; profundizó la descentralización del país fortaleciendo con recursos a los municipios; generó una economía social, tendiente a acabar con la pobreza absoluta; devolvió a las comunidades indígenas millones de hectáreas como resguardos; sentó las bases de una visión futurista ambiental; facilitó la desmovilización del M-19, entre muchas cosas más.

Aparte de su extraordinaria formación académica, la hoja de vida de Barco ha sido la más importante de cucuteño alguno: secretario de obras públicas, del Departamento; secretario general del Ministerio de Comunicaciones; Concejal de Durania, de Cúcuta; representante a la Cámara; ministro de Obras Públicas, de Hacienda, de Agricultura; embajador de Colombia en Gran Bretaña, en los Estados Unidos;  alcalde Mayor de Bogotá; director ejecutivo del Banco Mundial; senador de la República; presidente de Colombia.

Como decimos ahora en las redes sociales, que él no alcanzó a conocer, feliz cumpleaños en el cielo, querido presidente Barco. Gracias por dejar tan en alto el nombre de su terruño.


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