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Cúcuta
‘Carlos Montañez trabajó hasta el último día en La Dacha’
Heredó el negocio de pasteles de garbanzos y mute que, primero, funcionó en el barrio La Cabrera.
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La opinión
La Opinión
Martes, 1 de Diciembre de 2020

Carlos Arturo Montañez, quien falleció ayer, tenía 70 años de edad y 46 de estar al frente del restaurante La Dacha.

Su hija Gabriela Montañez aclaró que no murió de COVID-19 como circuló en redes sociales. Su papá venía complicado desde hacía un mes y finalmente lo traicionó el corazón.

Casado con Loida Céspedes deja cuatro hijos: Henry, Gabriela, Maritza y Manuela, quienes también están comprometidos con el tradicional restaurante afamado por los pasteles de garbanzos y mute.

Sus restos serán cremados, tal como lo pidió en vida y la misa será oficiada esta tarde en la iglesia  Carmelitas.

Sus familiares informaron que “La Dacha comunica a su distinguida clientela la partida inesperada de nuestro fundador, padre, amigo Carlos Arturo Montañez, seguiremos con su legado, constancia, disciplina y amor a su trabajo”.

En Instagram y Facebook sus amigos lamentaron el fallecimiento resaltando su amor por el negocio y catalogándolo como un “ícono de la región”.

Carlos Montañez continuó con La Dacha que fundó su madre Ovidia de Montañez de manera artesanal con la venta de pasteles y mute los domingos en el barrio La Cabrera. En esa labor contribuyeron sus otros hermanos: Alfonso, Teresa y Rafael. El nombre  de La Dacha, que significa ‘casa de campo’ fue sugerido por el entonces periodista y líder cívico Carlos Ramírez París, quien acababa de venir de Rusia.

Durante 40 años, es decir, desde 1974 hasta 2014,  La Dacha funcionó en la esquina de la avenida 5 con calle 16 en una casa antigua que alquilaron.

Hace seis años adquirieron la casa de al lado, sobre la calle 16, y   bautizaron el restaurante como La nueva Dacha. La fiel clientela continuó degustando las recetas de la abuela Ovidia.

Gabriela Montañez describe a Carlos Montañez como el “mejor papá del mundo. Nos dio lo que necesitamos y nos enseñó a trabajar desde muy pequeños.Fue buen esposo, hermano, hijo y amigo. Era muy generoso y excelente patrón. Él decía que uno no podía un día sí y otro no. Había que abrir todos los días. Ese era el éxito. Era muy sencillo. Le encantaba viajar y nos decía vamos a trabajar duro para viajar este año a Santa Marta o a cualquier destino. Nos enseñó a ser generosos, solidarios y muy constantes. Mi papá trabajó hasta el último día. Se levantaba temprano y abría el negocio a las 7:00 de la mañana.Es un ejemplo a seguir”.

En el 2015 fue condecorado por la Alcaldía de Cúcuta por su perseverancia en La Dacha. En julio del 2017 prepararon el pastel de garbanzo más grande del mundo, como un regalo a la ciudad y con el fin de obtener un Guiness Récord. Allí invirtieron un millón 500 mil pesos y utilizaron 360 litros de aceite, 20 kilos de garbanzo molido y 30 kilos de harina de trigo. El pastel que pesó 250 kilos, significó una hazaña y su degustación pública reunió a cientos de cucuteños en la Plaza Fundadores. El año pasado, obtuvo el título del Mejor pastel de garbanzo, en el concurso ‘Primer Garbanzo Máster’, que se hizo en el marco del Festival La Perla del Norte.

 En el 2017 prepararon el pastel de garbanzo que pesó 250 kilos./ Archivo La Opinión.

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