Hace 8 años Jessica Yurley Veloza fue ubicada en el nivel uno de la valoración de cardiopatías. Los vómitos, desmayos y mareos constantes alertaron a sus padres, quienes la llevaron al Hospital Universitario Erasmo Meoz, donde fue diagnosticada con un soplo en el corazón.
“Cuando tenía 12 años me dijeron de la gravedad de la enfermedad y comenzamos a buscar en todas partes ayuda para que me lograran operar a tiempo”, recordó Veloza.
Ella es una de los 3.600 menores que han acudido a la campaña de cardiopatías que se realiza cada año con ayuda de la Fundación Cardioinfantil de Bogotá.
En el 2010, los padres de Veloza la inscribieron en la Secretaría de Desarrollo Social de Norte de Santander para que fuera atendida en el hospital de Cúcuta por los especialistas en cardiología.
Allí, los médicos examinan a los menores y les hacen un electrocardiograma y un ecocardiograma. Luego ubican a los niños en uno de los cuatro niveles, según el resultado de su valoración:
-El primer nivel es el prioritario, los niños necesitan una intervención quirúrgica lo más pronto posible.
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-En el segundo nivel se ubican los niños que necesitan una intervención pero que su situación no es tan urgente como los niños que están en el primer nivel.
-En el tercer nivel se ubican los niños que tienen cardiopatías pero que no les complica la vida, aunque les genera ciertos problemas pero se puede seguir controlando a través de unas visitas periódicas a sus médicos.
-En el cuarto nivel se ubican los menores que tienen su corazón totalmente sano o que ya pudieron superar la cardiopatía que tenían adquirida o heredada.
A Veloza los médicos la ubicaron en el primer nivel, por lo que después de los exámenes y valoraciones pertinentes, tomaron la decisión de operarla con urgencia.
“Dos meses después nos llamaron a decirme que me iban a operar gratis, me llevaron a Bogotá y allá estuve con mi mamá por 15 días, mientras me recuperaba, todo me lo dieron”, recalcó.
Ahora Jessica tiene un bebé de cuatro meses, y desde que nació el niño ha presentado problemas en el corazón. Por eso decidió inscribirlo y esperar a que durante las jornadas de valoración, en las que se atenderán 300 niños, revisen a su hijo Dilan Javier Veloza y le den un resultado esperanzador.
Las valoraciones empiezan este viernes a las 7:30 de la mañana en el Hospital Universitario Erasmo Meóz (HUEM).
“Solo espero que me digan que mi bebé no tiene el mismo nivel del problema que yo tuve, porque no quiero que así tan pequeñito lo tengan que operar”, puntualizó.
