Hoy se cumplen ocho días desde el desbordamiento de la quebrada Tonchalá que causó graves afectaciones en seis barrios en el occidente de la ciudad y entre los damnificados hay desesperanza y angustia al no saber qué va a pasar con ellos.
Las más de 300 familias que sufrieron los rigores de la avalancha que derribó sus viviendas y las arrasó junto con los enseres y demás pertenencias, piden respuestas de las autoridades locales, regionales y nacionales, porque no tienen claro qué pasará una vez concluya la etapa de asistencia humanitaria.
Los interrogantes de las personas que hoy viven este drama van desde a quiénes les van a entregar los 500 subsidios de arriendo que hacen parte del paquete de ayudas ofrecido por el Gobierno Nacional hasta la reubicación.
Saben que no podrán volver a construir junto a la Tonchalá, una fuente hídrica convertida en una cloaca por un crecimiento urbano no planificado y que se desborda en temporadas invernal, razón por la que se preguntan dónde van a vivir y sí las autoridades tienen dentro de los planes de respuesta a la emergencia un proyecto de vivienda para ellos.
Manifestaron que aunque los mayores daño por la avalancha se registraron en el 23 de Enero y Los Arrayanes, también sufrieron en Los Canarios, La Laguna y Valles de Girón, con viviendas destruidas y decenas de damnificados, pero que hasta allí la acción oficial no ha llegado.
Rosa Delia Delgado Cáceres, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Los Canarios, dijo que la noche del 17 de noviembre el agua de la quebrada Tonchalá y el caño Las
Brujas que baja de Belén se metió por la calle 8 afectando a 150 familias a lo largo de 10 cuadras con pérdida total de algunas casas, otras averiadas y todo lo que la gente tenía.
La dirigente comunal dijo que a ese barrio construido el 23 de junio de 2012 y que limita con el 23 de Enero, todavía no ha ido el alcalde Jairo Yáñez, a quien le pidieron que los visite para que conozca la situación por la que están pasando, llamado extensivo también al gobernador Silvano Serrano.
Isaid Lozano, presidente de la Junta Comunal del 23 de Enero, dijo que una semana después la Alcaldía aún no ha definido lo relativo a los arriendos para las familias damnificadas, si van a ser reconstruidas algunas casas o si les van a otorgar algún subsidio de vivienda para que la gente pueda establecerse en otro lugar.
Así mismo, que la promesa del primer día de llevar maquinaria pesada para retirar los escombros no se ha cumplido, y que muchas familias que no fueron llevadas al Centro de Atención
Sanitaria de Tienditas pasan la noche a la intemperie o en los corredores de algunas casas en precarias condiciones, sosteniéndose con la caridad de particulares.
Allí 80 familias perdieron sus casas y 70 cuyos ranchos y enseres quedaron afectados, un total de 150 familias damnificadas, precisó el comunal, pidiendo que no los olviden y que el concurso de las instituciones y ayudas del Gobierno lleguen a todos los damnificados.
Huber Plaza, secretario para la Gestión del Riesgo de Desastres, dijo que la administración municipal está trabajando desde el instante mismo de la tragedia en la atención con acompañamiento permanente y ayuda humanitaria de emergencia a los damnificados en el 23 de Enero, La Isla, Los Canarios, Manuela Beltrán, Valles de Girón y los Arrayanes.
Quienes han requerido acompañamiento con hospedaje se les está ayudando por medio de la OIM en el Centro de Atención Migratoria, donde de las 170 personas que conformaban 55 familias solo quedan 28. En la ciudad hay 900 familias damnificadas por lluvias y 200 en la zona rural.
