Los trabajadores de la rumba de Cúcuta y el departamento pasan los peores momentos de sus vidas en décadas de estar al servicio de esta industria de diversión.
Ellos fueron los primeros en suspender sus labores desde que se inició la pandemia del coronavirus, y muy seguramente serán los últimos en volver a estar al frente de sus actividades en bares, discotecas y centros de diversión nocturna.
Es una población que sobrepasa los 10.000 trabajadores, entre meseros, vigilantes, disc-jockey, barman, aseadores, entre otros, que no recibe ingresos hace más de un mes y que pasa momentos difíciles por no tener para el sostenimiento de sus familias.
Ayer, en un gesto de solidaridad con estas personas el gobernador Silvano Serrano, a través de la Secretaría de Hacienda entregó mercados a más de 200 trabajadores de este gremio, en una labor que estuvo acompañada por Asobares Cúcuta y Norte de Santander y la Policía Fiscal Aduanera.
Las expresiones de los voceros de esta población son de pesimismo e incertidumbre. “Esto que nos está pasando nunca lo habíamos vivido. Nos da mucha tristeza porque son más de 300 las familias que en nuestra empresa están paradas sin poder devengar un peso”, dijo Edgar Durán Ortiz, administrador del centro nocturno La Sorda.
El teniente coronel Harvey Sánchez, comandante de la Polfa, señaló que este es quizás el sector de trabajadores más afectado en esta pandemia. Nosotros nos vinculamos a la causa de ofrecer una ayuda alimentaria conjuntamente con la Secretaría de Hacienda y Asobares.
Eduardo Quintero, representante de Asobares, como representante del gremio nocturno dijo que esta ayuda se está dando a los empleados más vulnerables, los que trabajan por horas, por días, a esos que sirven de vigilantes, entre otros.
En Cúcuta el gremio nocturno supera las 10.000 personas, entre empleados directos e indirectos, sin contar con todo lo que gira alrededor de la noche: artistas, músicos, taxistas, ventas de comidas, etc, lo que dice del fuerte impacto social que se está produciendo.
El secretario de Hacienda departamental, Oscar Gerardino, dijo no solo los empleados están afectados, también los administradores de los establecimientos, que deben pagar arriendo, servicios públicos, impuestos. Ellos están reventados, dijo el funcionario.
Por eso quisimos vincularnos a esta entrega de ayudas alimentarias con los trabajadores más vulnerables.
Fabián Quintero, presidente de Asodjs Norte de Santander, dijo que muchos miembros de este sector están pasando dificultades porque se vive de un sueldo que se devenga de dos a tres días.
Tampoco se tienen prestaciones sociales ni primas, ni nada, “para el gobierno en estos momentos estamos invisibles”.
