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Cúcuta
El sábado, Cúcuta fue una ciudad desolada
En el inicio del confinamiento social sus calles estuvieron prácticamente solas.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 22 de Marzo de 2020

El presidente de la República, Iván Duque Márquez, decretó el viernes pasado la cuarentena en todo el país, con el objetivo de combatir la propagación del COVID-19, esta se iniciará el martes.

Aunque en Cúcuta habitan cerca de las 800.000 personas, ayer, en el inicio del confinamiento social sus calles estuvieron prácticamente solas por cuenta de las medidas implementadas para evitar la propagación del coronavirus que, desde su identificación, ha contagiado en Colombia a 196 personas y en Norte de Santander a 8, según las autoridades nacionales.

En un sobrevuelo con drone que hizo La Opinión por el centro de Cúcuta se pudo apreciar en toda su dimensión calles, avenidas y parques solitarios, como si se tratara de una ciudad fantasma, perdida en el espacio.

En el parque Santander, en pleno corazón de la ciudad, solo las palomas revoleteaban en busca de alimento. Las calles paralelas que recorren este emblemático sitio de encuentro de los cucuteños parecían hacer juego con la profundidad de la soledad matutina.

Los cucuteños parecen estar prestando atención a los consejos del gobierno de practicar el distanciamiento social y no ir a donde no deban, lo que convirtió la capital nortesantandereana como un pueblo fantasma el sábado.

Los espacios públicos normalmente llenos de gente, como las avenidas Camilo Daza, sexta, quinta y octava los centros comerciales Ventura, Jardín Plaza y Unicentro, la Diagonal Santander, así como El Malecón de la avenida Los Libertadores permanecían vacíos  por culpa de la amenaza de contagio de coronavirus.

Esta soledad contrastaba con los alrededores de los supermercados de cadena que abrieron sus puertas ayer, hasta donde acudían acuciosos los compradores para abastecerse como si se tratara del último día.

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No valió que el viernes las autoridades advirtieran que no había de qué preocuparse porque había suficiente abastecimiento en la ciudad, igual, pudieron más los nervios y al mediodía en muchos supermercados se notaban los anaqueles vacíos, los huevos se había acabado, el papel higiénico agotado y la carne de ganado vacuno extinta.

Y eso que a la ciudad ya no están ingresando los 35.000 inmigrantes venezolanos que venían a diario a comprar alimentos, y los despachos en la terminal terrestre disminuyeron un 60 por ciento.

En las casas el silencio también hacía juego con la soledad de afuera. Desde la calles se lograba escuchar el diálogo de las familias. El confinamiento dará los resultados esperados por las autoridades si la gente continúa con ese mismo comportamiento de hoy (ayer), expresaban policías que hacían guardia en frente de la alcaldía de Cúcuta.

Las únicas excepciones que pudieron caminar las calles de la ciudad, además de los clientes de los supermercados y droguerías, fueron la policía, los vigilantes, los funcionarios, los domiciliarios, transportadores públicos y médicos, entre otros. El anuncio de cuarentena que se inicia el martes ajustará aún más la presión y con ello se hará mucho más acentuada la soledad cucuteña.

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