En la sede principal de la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS) hay 1.036 árboles y todos portan placas con información básica de la especie y un código QR, que al ser escaneado con la ayuda de un celular, permite acceder a información como la edad, las enfermedades que tiene y la altura, entre otras.
La iniciativa ha sido liderada por el profesor Evaristo Alberto Carvajal Valderrama, ingeniero agrónomo y especialista en taxonomía vegetal.
“El año pasado los estudiantes Paola Rojas, de agronomía y Yesid Mauricio Hernández, de ingeniería ambiental; propusieron una tesis transversal para hacer un inventario georreferenciado con información geográfica y así surgió la investigación”, dijo Carvajal.
Producto de ese trabajo se determinó el total de árboles que hay en la universidad, los cuales están distribuidos en 47 especies y 19 familias botánicas. “El nim, el oití y el urapo, aportan el 47 por ciento de la población arbórea”.
En los predios donde funciona la UFPS, antiguamente era una hacienda y por ello se tienen samanes, camajones y jeros con 150 años. “Eran plantados y apetecidos para darle sombra al ganado”, dijo Carvajal.
Tatiana Morales Durán, de 20 años y monitora que acompañó la instalación de los códigos QR, dijo que la receptividad en los estudiantes fue buena y que al escanearlos se ve una imagen del árbol y datos como nombre común y científico.
Como parte del inventario surgieron curiosidades como árboles que tienen enfermedades similares al cáncer. “Al conocer el estado fitosanitario se evidenció que hay árboles con agallas, pudrición en el cuello del tallo y otros con avanzada pudrición en donde el tronco queda ahuecado con alto riesgo de volcamiento”.
Los afectados suman 155 y de acuerdo con Carvajal, la próxima semana con estudiantes se iniciará el tratamiento, que involucra la aplicación de fungicidas y pasta cicatrizante.
“Hay árboles de mango cuyos frutos se pudren antes de madurar por el impacto de moscas. Se hicieron pruebas con dos ejemplares a los que se les inyectó oxicloruro de cobre, fertilizantes e insecticidas, con excelentes resultados”, dijo Carvajal.
El estudio dio pie a que la Universidad le propusiera en varias oportunidades a la Alcaldía de Cúcuta, extender la investigación al municipio, con el objetivo de generar una cultura de empoderamiento con la flora urbana. Sin embargo, según Carvajal, no se ha tenido eco en la administración de César Rojas Ayala.
