Se cumplen 43 días del primer caso de COVID-19 en Cúcuta y las autoridades de salud continúan en máxima alerta, toda vez que el pico de la pandemia en Norte de Santander se espera para finales de mayo y principios de junio.
De acuerdo con los cálculos del Ministerio de Salud, en el peor de los escenarios, se alcanzarán 775.490 casos en los 40 municipios. Sin embargo, el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano, informó que los positivos esperados son 428.571.
Al respecto el infectólogo, Andrés Felipe Arias, señaló que es primordial seguir aplicando el distanciamiento social, como medida de protección para la población.
“Hemos venido aplazando la curva y cada día seguirá contando. Si una persona en el hogar falla, es un entorno donde todos estarán en riego. Tenemos que entender que la dinámica de la relación infección-enfermedad la impone el virus”.
Frente a la preocupación por el riesgo de contagios luego de que el Gobierno Nacional le diera vía libre a la apertura de sectores productivos como las manufacturas y la construcción, el galeno explicó que el principal riesgo son las salidas no responsables, tanto de los grupos autorizados como de quienes aprovecharán este momento para estar en espacio público.
“Pensar que superamos la pandemia y se volvió a la normalidad es un error. El bienestar común debe primar sobre el particular y se verá el impacto económico, pero aquí la meta es cuidar la vida”.
La principal recomendación del especialista para quienes están en calle es usar tapabocas, sea de tela o convencionales y mantener una perfecta higiene lavándose las manos regularmente.
Un mes de preparación
El director del Instituto Departamental de Salud, Carlos Arturo Martínez García, dio a conocer que desde el inicio de la primera cuarentena (24 de marzo) se intensificaron las labores para ampliar la capacidad hospitalaria y contar con los medios que garanticen una óptima atención en salud.
Para ello se ha venido trabajando en articulación de la red pública con los centros médicos privados, aumentando el número de camas tanto para hospitalización como para cuidados intermedios e intensivos.
Solo en el hospital Erasmo Meoz se contemplan 200 camas adicionales que operarán bajo la dinámica de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En esa misma línea están el San Juan de Dios de Pamplona, con 10 camas más; el Emiro Quintero Cañizares de Ocaña, con 45 y la ESE Regional del Norte de Tibú, con 20.
Para el caso del Meoz, en Cúcuta, a la fecha se han habilitado carpas en zonas contiguas. En la zona azul, como se conoce al espacio de adultos, hay ocho camas para la observación de pacientes y si alguno se complica hay otra carpa para 12 personas donde se ofrecen servicios a aquellos en situación crítica.
En la zona de niños hay un espacio de valoración triaje, una carpa para observación de cinco pacientes y otra adicional para menores críticos con siete camas.
El gobernador, Silvano Serrano, durante el montaje en la zona contigua a la sede de la institución de salud.
Unido a ello el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano Guerrero, dio a conocer en reciente entrevista con La Opinión que la compra de camas y equipos biomédicos se inició con recursos de la Gobernación por 10.000 millones de pesos y 6.000 millones de pesos adicionales de la Alcaldía de Cúcuta.
Pese a ello se requieren recursos para funcionar sin dificultades y solo al Erasmo Meoz se le adeudan 55.700 millones de pesos. “Al Gobierno Nacional le pedimos que paguen para solventar el funcionamiento”.
En cuanto a respiradores, solo en esta institución se requieren 200, de los cuales 77 serán enviados por el Ministerio de Salud y los demás debe comprarlos el hospital.
Cuándo activan laboratorios
Dos laboratorios para la detección del COVID-19 se anunciaron para la región, uno en el IDS y otro en la Universidad de Pamplona. De acuerdo con el director Martínez ambas instituciones están avanzando de manera independiente, pero con gestiones conjuntas ante proveedores.
“Esperamos esperando la llegada de equipos, la capacitación al personal se cumplió. Los mismos servirán no solo para la detección de COVID-19 y en el futuro permitirán detectar casos de dengue y de leishmaniasis”.
En el caso de la Unipamplona a través de la Facultad de Salud se hizo la adecuación del espacio físico y también se está a la espera de los equipos y de los reactivos para la detección molecular de COVID-19.
