“Los efectos secundarios a la administración de los antiparasitarios son mínimos y transitorios, los más comunes son los gastrointestinales como dolor abdominal y/o náuseas y se dan con mayor frecuencia en pacientes infectados, es decir, son efectos secundarios como respuesta del cuerpo a la muerte de los parásitos tras consumir los antiparasitarios”, precisó Iván Cárdenas, subdirector de Enfermedades Transmisibles de la Dirección de Promoción y Prevención.
Desde el año 2014, el Ministerio de Salud y Protección Social accede, a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al programa de donación de albendazol y desde el año 2019 al programa de donación de mebendazol.
Por la adquisición de parásitos se puede generar una anemia crónica por deficiencia de hierro y de micronutrientes, retraso en el crecimiento y obstrucción intestinal. También puede ser causa de diarrea y enfermedades recurrentes.
Se recomienda aplicar prácticas higiénicas saludables como el lavado de manos, manejo adecuado de basuras y excretas, uso de calzado, además del consumo de agua potable y preparación higiénica de los alimentos.
En un estudio realizado con apoyo de la OMS se informó que el número total de tratamientos administrados con desparasitantes entre el 2010 y 2014 fue de aproximadamente 4 mil millones de tabletas. De este estudio se concluyó que se puede presentar un presunto evento adverso por cada 10 millones de tabletas administradas, lo equivalente a 0,00001%.
El Minsalud hace un llamado a los equipos de apoyo de las secretarías de Salud del país para que, a través de capacitaciones, expliquen a los menores, familias, cuidadores y comunidad en general acerca de la importancia de la desparasitación, los beneficios para la salud física y cognitiva de los infantes, pero también para que informen sobre la posible ocurrencia de eventos adversos, las indicaciones para su manejo y la importancia de reportar los casos que además deben ser atendidos en una institución de salud.
Allí, el caso deberá ser manejado por un médico, quien evaluará su gravedad y notificará obligatoriamente al programa de farmacovigilancia del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) en el formato estandarizado por esa institución para tal fin.
La meta mínima municipal es la desparasitación del 75 % en esta población objeto, por lo que el Minsalud insta a las entidades territoriales a garantizar el acceso a la desparasitación a través de las jornadas de salud organizadas en los municipios con riesgo moderado y alto de infección. Así mismo, los padres de familia y cuidadores deben facilitar el acceso a dicha actividad y de esta manera entre todos reducir riesgo de anemia, prevenir retraso en el crecimiento y contribuir al desarrollo cognitivo, motor y del lenguaje de esta población.
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