El Municipio y los vendedores informales siguen en batalla. Y ahora que viene la época decembrina, días movidos económicamente para estos últimos, la cosa se pone más dura.
El vendedor que esté invadiendo el espacio público, o se organiza donde no trasgreda la norma o será desalojado. Esta es la premisa que maneja la Alcaldía, que lleva todo el año implementando formas, programas y vías para limpiar el centro de la ciudad.
Sin embargo, para despejar unos 7.000 vendedores, tiene una asignación reforzada, por estos dos meses, de 20 policías.
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El secretario de Gobierno, Jimmy Cárdenas, fue enfático al señalar que los policías son muy pocos, “porque de qué sirve, como secretaría de Gobierno generar la organización del centro, si mientras vamos a otro lugar vuelven a invadir el sitio que despejamos”.
Son 10 policías en el enlace operativo con la subsecretaría de Espacio Público, haciendo los despejes, y otros 10 estacionados en sitios estratégicos.
Cárdenas reiteró su llamamiento a la Policía en cuanto a la aplicación del decreto 1801 del 2016 del Código Nacional de Policía, que les da facultades de primera instancia para hacer operaciones para despejar el espacio público. La Policía está incluso autorizada para aplicar comparendos a quien invada ese espacio.
“El artículo 140 del código es claro, y la Policía tiene que ayudarnos a generar las garantías del despeje”, dijo. “En primera instancia, la recuperación del espacio público está en cabeza de la policía, así lo establece el código”.
Enfatizó que la Alcaldía no tiene capacidad para recibir ni incautar mercancías, porque se trata de un tema policivo.
Aunque, aseguró que con esto el Municipio no se está lavando las manos de responsabilidad, al contrario, la administración municipal debe ayudar a los informales en el tema de la organización, y por eso se levantó un censo.
“Los informales han venido entendiendo que o se organizan o vamos a seguir en ese juego del gato y el ratón”, dijo.
Y es que precisamente, así han estado en los últimos meses. Desalojan a los invasores, y estos vuelven. Las avenidas quinta y sexta han sido escenario de una verdadera corredera de ambas partes.
“Pretendemos que trabajen organizadamente, sin ocupar el espacio público, mientras buscamos una política pública para reintegrarlos a un nuevo espacio laboral”, dijo.
El secretario de Gobierno indicó que están haciendo un grupo interinstitucional donde puedan articular con la Policía de Tránsito, para que ayude en el tema de la movilidad vehicular en estas zonas.
Mientras esto ocurre, los invasores siguen ocupando los andenes, incluso con carretones con alimentos perecederos, que se convierten en un riesgo para la salud.
Los informales
El panorama en la avenida sexta se ve despejado entre calles cuarta y sexta; pero, desde ese punto, hasta la calle décima, es casi imposible transitar por los andenes y por la vía.
“Nos sacan y volvemos, porque ¿de qué vamos a vivir?, ¿qué vamos a comer?, mientras no nos den una solución a donde irnos seguiremos en este juego”, dijo Diógenes Rodríguez, un carretillero.
Mari Rojas, vendedora, explicó que ella ha sido convocada en varias oportunidades por la Alcaldía, pero asegura que las soluciones que le ofrecen no son concretas.
El municipio ha convoca a los informales en reiteradas oportunidades para llegar a un acuerdo, pero los vendedores se han negado a participar en los programas municipales, porque aseguran que estos no les garantizan una sostenibilidad económica.
