La expectativa por el partido que disputará este viernes la Selección Colombia en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya se siente en oficinas, hogares, comercios y redes sociales. La ilusión de avanzar a la siguiente fase del torneo ha convertido al fútbol en el principal tema de conversación y ha despertado una emoción colectiva que trasciende el deporte.
Para Laura Marcela Ayala, subdirectora nacional del Campo Psicología del Deporte y del Ejercicio del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic), este fenómeno responde a la capacidad que tienen eventos como un Mundial de reunir a millones de personas alrededor de un mismo objetivo.
"El Mundial puede convertirse en una experiencia significativa para muchas personas, al reunir a millones de aficionados alrededor de un mismo acontecimiento. Compartir emociones, expectativas y momentos importantes de manera colectiva puede favorecer los vínculos sociales, generar un mayor sentido de pertenencia y brindar oportunidades para experimentar alegría, esperanza e ilusión junto a otros", explicó.
Según la especialista, estas experiencias fortalecen el bienestar colectivo y el sentido de comunidad. Por ello, durante el campeonato es común que las conversaciones giren en torno al fútbol, tanto en los lugares de trabajo como en reuniones familiares o encuentros entre amigos.
A esto se suma la constante exposición al torneo. La cobertura de los medios de comunicación, el contenido en redes sociales, la publicidad y la presencia de camisetas de distintas selecciones hacen que el Mundial esté presente en la vida cotidiana durante varias semanas.
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"Al seguir acontecimientos comunes, aumentan las oportunidades de conversación e interacción en distintos espacios, como los hogares, los lugares de trabajo y las redes sociales. Además, la amplia cobertura mediática y la circulación constante de contenidos relacionados con el Mundial pueden amplificar esta dinámica y dar la sensación de que el evento está presente en gran parte de nuestra vida cotidiana", señaló Ayala.
La experta explicó que las personas desarrollan fuertes vínculos emocionales con sus equipos o selecciones, por lo que los resultados deportivos adquieren un significado especial.
"Cuando existe ese vínculo emocional, los resultados deportivos adquieren un significado personal y se viven como experiencias relevantes", indicó.
Así, una victoria puede traducirse en alegría y entusiasmo, mientras que una derrota puede provocar tristeza, frustración, miedo, rabia o ansiedad, incluso entre quienes no participan directamente en la competencia. Además, al tratarse de una experiencia compartida, las expectativas colectivas intensifican las emociones que despierta cada encuentro.
Ayala agregó que esta identificación no siempre ocurre con la selección del país de origen. Muchas personas apoyan equipos extranjeros por razones culturales, familiares o por admiración hacia su historia y sus logros deportivos.
Finalmente, hizo un llamado a disfrutar el fútbol con equilibrio. Aunque es natural vivir con intensidad un partido como el de este viernes, advirtió que es importante prestar atención cuando los resultados comienzan a afectar el estado emocional, las relaciones personales o el desarrollo de la vida cotidiana.
"La invitación es a disfrutar el deporte como una fuente de emoción, encuentro y bienestar, sin que llegue a afectar de forma significativa otras áreas de la vida", concluyó.
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