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Editorial
Con alto riesgo ante El Niño
La planeación, la prevención y el respaldo ciudadano es la triada que ayudará a la capital de Norte de Santander a sortear este nuevo desafío.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 31 de Julio de 2026

Los especialistas en cuestiones climáticas bautizaron como El Niño recargado que podrá generar diversas consecuencias, incluso catastróficas si no se toman los planes de mitigación y las medidas requeridas frente a la emergencia anunciada.

La llegada de este fenómeno con más fuerza tendrá mayores repercusiones en determinadas zonas del país, siendo desafortunadamente Cúcuta una de las ciudades que podría sufrir con intensidad los rigores de la alteración climática.

Y no es un asunto menor, puesto que la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) hizo un listado para la caracterización de los riesgos que se correrán en las zonas urbanas, quedando la capital de Norte de Santander dentro de las siete ciudades con alerta roja.

Eso significa, en la práctica, que junto con Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Valledupar, Yopal y Quibdó, la ciudad muestra altos niveles de vulnerabilidad ante los severos cambios en el clima que se avecinan, según los pronósticos científicos.

La tarea tiene que ser inmediata, puesto que como lo notifica la entidad, las ciudades capitales de Colombia disponen de apenas 132 días para fortalecer sus planes de respuesta frente al fenómeno de El Niño 2026-2027, cuya etapa de mayor impacto se proyecta entre diciembre de este año y abril del 2027.

La alerta no debe dejarse pasar por alto, por los indicios detectados por el Ideam, entre los que figura que en esta oportunidad El Niño alcance una intensidad “muy fuerte”, puesto que esa probabilidad pasó del 63 % al 81 % en apenas un mes.

Es importante que las administraciones municipales, no solo la cucuteña, tomen en cuenta aspectos relacionados con la seguridad hídrica, los riesgos de incendio forestales, las temperaturas extremas, los impactos que provocará en la salud pública y los posibles problemas para garantizar el servicio de energía y logística que puedan presentarse.

A las administraciones y a la ciudadanía les corresponde tener presente lo planteado por Asocapitales, de que el debate ya no es si llegará El Niño, sino si las ciudades estarán preparadas. La diferencia la hará la gestión, no el clima”.

Ahí está el reto para el alistamiento presupuestal, técnico, preventivo y de conciencia de la población de esta parte de la frontera ante los impactos que se deban soportar y contra los cuales hay que contarse con la coordinación entre las autoridades y la misma población.

Ante lo que se enfrentan zonas como el área metropolitana son situaciones mayor presión sobre las fuentes de agua y posibles racionamientos, temperaturas más altas de lo habitual, como las que ya se han presentado, afectaciones en el sistema eléctrico, incremento de enfermedades relacionadas con el calor, el humo y la proliferación del dengue.

Luego es esencial que la planificación se haga sin demora, con la coordinación y apoyo del Gobierno nacional y las autoridades ambientales a fin de priorizar inversiones y focalizar las acciones de respuesta antes de que se intensifique el fenómeno climático.

Dentro de las medidas es urgente fortalecer los planes de abastecimiento de agua, reservar recursos para atender contingencias dentro del presupuesto de 2027, contratar con anticipación bienes y servicios estratégicos, reforzar la capacidad operativa de los cuerpos de bomberos.

La planeación, la prevención y el respaldo ciudadano es la triada que ayudará a la capital de Norte de Santander a sortear este nuevo desafío.


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