La segunda vuelta presidencial de este 21 de junio le deja un marcador histórico en cuanto a la participación ciudadana haciendo uso de su derecho de elegir.
La masiva movilización de votantes hacia las urnas le propinó una contundente derrota a la abstención, aspecto que demuestra la madurez alcanzada para definir el modelo de país que se quiere en los próximos cuatro años.
El democrático acontecimiento sucedido envía varios mensajes a una Colombia que ha quedado dividida, hecho sobre el cual nos referiremos próximamente.
Por ejemplo, ese indicador electoral que fijó en el 63,60 % la asistencia de los votantes, señala que los colombianos están cobrando conciencia sobre lo importante que es hacer uso del poder que le da el voto libre.
Debemos aplaudir a los 26.345.364 de electores de un total de 41.421.973 que hacen parte del censo, puesto que dejan un ejemplo a seguir de aquí en adelante.
De acuerdo con los especialistas, vencer el abstencionismo es una manera de enfrentar adecuadamente el clientelismo, de ofrecerle apoyo a las instituciones y de vigorizar la democracia colombiana.
Creer en el voto como opción de definir el futuro del país es la concepción primaria que se tiene, lo cual también implica un reflejo de credibilidad ciudadana en la Constitución de 1991 y las leyes.
Es, además, muy diciente que los colombianos le den la trascendencia que merece su derecho a elegir y ser elegido, porque razonablemente se identifica al tarjetón y la posibilidad de marcarlo, como la puerta para acceder al camino de la democracia participativa.
Y lo mejor de todo esto, es que esa gran votación deslegitima a los violentos que todavía persisten en esa clase de anacrónicos y peligrosos sistemas para tratar de generar efectos nocivos mediante el hostigamiento a la población civil.
Ese gran número de personas que fueron a los colegios electorales, igualmente representa un llamado a las autoridades y al gobierno para que procedan a atender el clamor popular con las mejores determinaciones que ayuden a superar la crisis en diversos sectores de la vida nacional y local.
Incluso, desde la Registraduría se hizo la siguiente declaración: “A toda la ciudadanía gracias por la tarea que hicieron. A todas las instituciones gracias por la manera como articulamos este trabajo para lograr una jornada electoral histórica, con niveles de participación que nunca se habían registrado en nuestro país”.
El récord anterior se había alcanzado en la segunda vuelta de 1998 donde Andrés Pastrana derrotó a Horacio Serpa, elecciones en la que votó el 62,59 % del censo electoral.
Ojalá que este crecimiento del número de votantes llegando a las urnas se mantenga y el récord ya no sea lo sorprendente sino que los altos porcentajes de participación sigan en dichos niveles, porque nuestro país lo merece, si recordamos la cantidad de inconvenientes que enfrenta.
Con una paz esquiva, un conflicto armado que persiste, se extiende y cobra mayor fragor, aparte de los problemas sociales y económicos, lo mejor fuera que ese baño de votos se escuchara y lograra que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial conectaran con la ciudadanía y procuraran sacar adelante las mejores opciones.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion
