El centralismo a veces no parece entender las dinámicas de departamentos como Norte de Santander y de lugares en específico como la provincia de Ocaña, que igualmente necesita de conectividad de toda naturaleza para facilitar la movilidad de personas y mercancías.
El hecho en esta oportunidad que genera incertidumbre es la suspensión temporal -ojalá que sea así- de las operaciones aéreas de Satena que llega hasta Ocaña, conectándola con Cúcuta y ciudades como Medellín.
Lo ocurrido fue producto de la restricción adoptada por la Aeronáutica Civil debido a una amenaza contra la seguridad del aeródromo.
¿Entonces ni la Fuerza Aeroespacial ni el Ejército Nacional ni la Policía cuentan con la capacidad ofensiva necesaria para garantizar que un aeropuerto como el de Aguas Claras mantenga activa las operaciones aéreas para los usuarios?
Esa es la inquietud que surge ante dicha determinación que sucede en momentos en que mientras la ocupación en la ruta Ocaña-Cúcuta-Medellín es del 75% y entre Ocaña-Cúcuta llega al 66%.
Luego desde el punto de vista económico y de utilización parte de los viajeros indica que se trata de frecuencias que deben mantenerse activas por lo favorable que resulta para la comunidad, en todos los sentidos.
Mucho se ha hablado y escrito sobre la urgencia que tiene Norte de Santander de contar con diversidad de opciones para la movilidad efectiva.
Precisamente, entre la capital departamental y Ocaña, por donde transcurre una parte de la vía a la Costa Caribe, resulta indispensable que se ponga en marcha el proyecto para el corredor vial 5G, valorado en 1.5 billones de pesos para intervenir 201 kilómetros mediante obras de mejoramiento y mantenimiento.
Esa transformación es requerida al tiempo que la conexión aérea con el departamento y el país es urgente mantenerla como una opción que debe ser permanente, si tenemos en cuenta que el aeródromo ocañero estuvo catorce años sin vuelos comerciales.
Eso no puede volver a ocurrir a una estructura que cuenta con las capacidades técnicas y especificaciones para atender a más de 9.000 usuarios como lo destacara el alcalde de Ocaña, Emiro Cañizares.
El presidente de la Cámara de Comercio de la localidad, Fabio Rincón Ortiz, las rutas aéreas les permiten a los habitantes de Ocaña desplazarse a Medellín y a Cúcuta y tener otras opciones de conectividad.
Y, por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de Cúcuta, Sergio Castillo, resaltó que esas conexiones por vía aérea fortalecen la integración económica, empresarial, turística y académica.
Así que en lugar de restricciones, recortes o suspensiones intempestivas, lo que debe evaluarse tanto por parte de la autoridad aeronáutica al igual que desde Satena, es ofrecerles más frecuencia a los usuarios de esa ciudad y otros municipios aledaños.
Por ejemplo, debería procederse a aumentar de 19 a 42 sillas por vuelo la capacidad de movilización de las aeronaves, y proceder a ampliar las opciones a las familias de la zona para que desde Ocaña puedan volar hasta Bucaramanga y Santa Marta, ampliando así el portafolio de opciones, ayudando de paso al desarrollo regional y mejorando sus niveles de competitividad.
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