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Editorial
No es un lujo ni una moda
El debate surgió en torno a este diagnóstico, luego del doblete sísmico registrado en Venezuela.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 9 de Julio de 2026

La microzonificación sísmica no es una moda o un lujo que podamos darnos, es una necesidad para Cúcuta. La anterior afirmación es del especialista Carlos Humberto Flórez Góngora, docente universitario y director del Grupo de Investigación en Geotecnia Ambiental.

Queda entonces en manos de la Alcaldía, de Planeación Municipal y del Concejo la toma de decisiones presupuestales y administrativas para adelantar esos estudios indispensables.

Algo que debe quedar muy claro es que no se le puede considerar como un gasto. No. Eso en realidad es una inversión urgente y necesaria para saber en dónde estamos parados y señalarían, por ejemplo, en que zonas se podrían construir edificios altos, intermedios y bajos.

El debate surgió en torno a este diagnóstico, luego del doblete sísmico registrado en Venezuela, que deja miles de víctimas y un desastre en varios lugares del vecino país.

Hay una norma de obligatorio cumplimiento como es la  NSR-10, que en su numeral A.2.9.2. hace la siguiente precisión:

“Las capitales de departamento y las ciudades de más de 100 000 habitantes, localizadas en las zonas de amenaza sísmica intermedia y alta, con el fin de tener en cuenta el efecto que sobre las construcciones tenga la propagación de la onda sísmica a través de los estratos de suelo subyacentes, deberán armonizar los instrumentos de planificación para el ordenamiento territorial, con un estudio o estudios de microzonificación sísmica, que cumpla con el alcance dado en la sección A.2.9.3.”. 

Y si recordamos que Cúcuta el 18 de mayo de 1875 fue destruida por un terremoto, lo obviamente lógico es que  la capital nortesantandereana cuente con una herramienta de esta naturaleza, porque dicho antecedente y su ubicación territorial son argumentos suficientes para reclamar que se lleve a cabo con urgencia.

Porque la ciudad requiere incorporar esa gestión del riesgo sísmico como un factor transversal dentro de su expansión y desarrollo urbanístico.

Y obviamente tiene que reflejarse dentro de los lineamientos y definiciones del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), con el fin de logra una perfecta coordinación que permita estimar el efecto que los depósitos de suelo podrían tener sobre las ondas sísmicas.

Al existir determinaciones jurídicas que indican la forma de actuar para desde la ciencia proceder a tener unos análisis  que ayuden a modelar escenarios cercanos a la realidad en casos de eventos sísmicos, la ciudadanía espera que  dicha inversión se  haga.

Los habitantes deben saber que la misma NSR-10 establece los temas mínimos que deben cubrir estos estudios, los cuales incluyen: 

Geología y neotectónica. Sismología regional. Definición de fuentes sismogénicas. Determinación de la aceleración y velocidad esperada para las ondas sísmica de diseño en roca. Estudios geotécnicos. Estudios de amplificación de onda, zonificación y obtención de movimientos sísmicos de diseño en superficie. Aprobación del estudio de microzonificación.
O sea, todo está regulado, hay una estructura básica para ello y la capital nortesantandereana es urgente que  se actualice en este frente, poniéndole fin a más de veinte años de atraso en  el campo de la microzonificación sísmica, porque el tiempo no da más espera.


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