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El reto de Alberto Suárez es el Cúcuta
~ El pasado 10 de junio, poco antes de iniciarse la Copa del Mundo, fue presentado en Cúcuta el técnico José Alberto Suárez como la primera incorporación del cuadro rojinegro para el segundo semestre del año.~
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Sábado, 26 de Julio de 2014
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El pasado 10 de junio, poco antes de iniciarse la Copa del Mundo, fue presentado en Cúcuta el técnico José Alberto Suárez como la primera incorporación del cuadro rojinegro para el segundo semestre del año.~

jairo.navarro@laopinion.com.co


El pasado 10 de junio, poco antes de iniciarse la Copa del Mundo, fue presentado en Cúcuta el técnico José Alberto Suárez como la primera incorporación del cuadro rojinegro para el segundo semestre del año.

El anuncio previo fue poco creíble hasta el día de su presentación cuando se puso la casaca motilona y estampó su firma en el contrato. El estratega acababa de ser el foco central de la prensa deportiva en Colombia, al conseguir el título de la segunda división con el modesto Jaguares de Montería.

Pero, ¿por qué un técnico que acaba de ganar el primer campeonato del año, con un pie en la primera división, decide comenzar un nuevo proyecto con una escuadra recién descendida,  como el Cúcuta?

A sus 52 años, el nuevo técnico del once cucuteño se muestra muy tranquilo cada vez que tiene que hablar con sus jugadores. En su voz se percibe la enorme confianza que tiene en el plantel.

“Estoy seguro de que este equipo va a dar de qué hablar”, afirma con mucha seguridad mientras vigila el trote suave de sus dirigidos, minutos antes de iniciar la práctica de fútbol. El lunes pasado, el gol olímpico que anotó Stiven Pretel puso de nuevo al conjunto fronterizo en los titulares deportivos del país.

Como la gran mayoría de directores técnicos, José Alberto Suárez empezó su camino en el fútbol siendo jugador profesional.

Se formó en las divisiones menores del Deportivo Cali, pero en 1978 el desprendimiento de una de sus retinas en una acción de juego le impidió seguir su carrera dentro del campo de juego.

Ahí es cuando decide dedicarse a formar y proyectar futbolistas, y comienza a prepararse con cursos cortos y seminarios de entrenamiento deportivo, en la Escuela Nacional del Deporte, en Cali.

Posteriormente, estudió licenciatura en educación física y salud, en la Universidad del Valle. Finalizando su carrera se vinculó al Deportivo Cali como formador de futbolistas, cargo que ocupó entre 1988 y 1990.

Decide luego viajar a Europa para especializarse como director técnico, y en la Real Federación Española de Fútbol hace el curso para entrenador. Además, en España cursó una maestría en administración del entrenamiento deportivo, en 1992; y un doctorado en sicología social del deporte, en 1995, en la Universidad de Barcelona.

A su regreso a Colombia comienza a dirigir un equipo sub- 20, que para la época participaba en el campeonato de Primera C. Pasa luego a Lanceros de Boyacá, que hoy es Patriotas, y logra el subcampeonato de la B.

Para 1997 se vincula al Cortuluá, en la primera división de Colombia, y en 1999 llega al banquillo del Deportivo Pereira. Allí estuvo un año y disputó dos finales.

El América de Cali lo contrata en 1999 para que dirija sus divisiones menores. Fue tres veces campeón del torneo nacional de reservas con las fuerzas básicas del América de Cali.

En 2005, pasa a entrenar el plantel profesional del América, y avanza a la tercera ronda de la Copa Libertadores.

Posteriormente pasa a ocupar un cargo administrativo, como mánager general de la escuela de fútbol Carlos Sarmiento Lora, en Cali.

Allí estuvo hasta junio de 2013, cuando es contratado por la junta directiva de Jaguares de Montería, equipo con el que logra el primer título de 2014, en la segunda división de Colombia.

“Cúcuta es sinónimo de ciudad grande, de ciudad capital, de frontera. Me enamoró el proyecto de trabajar en Cúcuta, con una afición que en otras épocas ganaba los partidos ella sola”, explica, minutos antes de colgarse el cronómetro y el silbato y lanzarse al campo de juego a impartir instrucciones.

Confiesa, aunque antes aclara que le encanta la ciudad y toda su gente, que en Montería no era feliz porque no sentía que había un proyecto futbolístico sólido, que lo enamorara.

Esquiva las críticas, algunas veces malintencionadas y sin fundamento, explicando que cuando llegó a dirigir a Jaguares mucha gente lo miraba raro cuando lo escuchaban hablar de que pelearían el título.

“Era un fenómeno parecido a lo que está pasando en Cúcuta. En un principio nadie creía que podíamos ser campeones, pero nos empecinamos en soñar y ambicionar ese título y así se consiguió”.
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