En medio del luto y el desconcierto, en la vereda El Cauca, zona rural de Ocaña, crece el deseo de conocer la verdad sobre la muerte de uno de sus habitantes: Mauricio Navarro Ballesteros, quien falleció durante el más reciente episodio de violencia registrado en ese sector.
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Los hechos ocurrieron el pasado sábado, durante un operativo de la Policía de Norte de Santander contra el Clan del Golfo. La acción dejó como saldo la muerte del uniformado Francisco Javier Jaimes Angarita y, según las autoridades, también la de dos presuntos integrantes de esa estructura criminal.
Sin embargo, cuando cesaron los disparos y las explosiones, familiares y vecinos comenzaron a notar la ausencia de Mauricio, conocido cariñosamente como “Mau”. En su habitación encontraron rastros de sangre, pero no había ninguna señal de su paradero.
Al día siguiente, la comunidad alertó sobre el hallazgo de tres cuerpos en zona rural, presuntamente relacionados con el enfrentamiento. Una funeraria fue la encargada de recogerlos y trasladarlos.
La incertidumbre se mantuvo durante varias horas, hasta que el pasado lunes, 8 de junio, se confirmó que uno de los fallecidos era Mauricio.
Hasta el momento, se desconocen las circunstancias exactas de su muerte y quién sería el responsable del hecho. Mientras tanto, la comunidad exige respuestas ante lo ocurrido y expresa su preocupación por lo que pudo convertirse en una tragedia aún mayor, pues ese mismo día también se encontraban en la finca los padres de Mauricio, quienes, por fortuna, resultaron ilesos.
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