Atropello mortal
Fue mientras el hombre atravesaba de un andén a otro la avenida 8, entre calles 1 y 2, que fue arrollado por una volqueta verde, de placa URB-795, el pasado jueves, 20 de agosto, hacia las 5:00 de la tarde.
El momento fue confuso y existen varias versiones, debido a la cantidad de testigos. Sin embargo, lo único claro es que el impacto fue muy fuerte y le provocó graves lesiones a Álvaro.
El hombre, que vestía una camiseta amarilla de la Selección Colombia, quedó tendido debajo de la volqueta. El impacto lo recibió de frente, justo por la mitad de la carrocería. Fue derribado violentamente y cayó bocarriba, por lo que la parte posterior de su cabeza golpeó con fuerza contra el asfalto.
La lesión era grave. No tardó en formarse un charco de sangre a su alrededor. Sus brazos quedaron extendidos a los lados y su mano derecha fue aplastada por la llanta delantera de la volqueta, que se detuvo pocos segundos después.
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Por un momento, el caos se apoderó de la escena. El motor se apagó y decenas de curiosos llegaron para tratar de auxiliarlo. Uno de los testigos se arrodilló junto a él y le sostuvo la cabeza, mientras otra persona lo ayudó a jalarlo de las piernas.
Lograron moverlo, pero estaba inconsciente y gravemente herido. De inmediato fue trasladado a un centro asistencial. Sin embargo, poco después de llegar, su corazón dejó de latir. Las heridas fueron demasiado graves y Álvaro murió en medio del silencio y el desconocimiento de sus familiares.
No había ningún familiar o allegado junto a él en esos momentos. Minutos después, el personal médico intentó encontrar algún teléfono celular para avisar a sus seres queridos, pero no encontraron ninguno. Necesitaban dar aviso a su familia y no sabían cómo hacerlo.
Gómez no tenía teléfono, pero en su cartera encontraron una nota con el número de contacto de uno de sus dos hijos, quien fue el primero en enterarse de la tragedia. Este, a su vez, avisó a uno de los cuatro hermanos de Álvaro, quien acudió al centro médico junto con otros familiares para confirmar que, en efecto, se trataba de él.
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Fue entonces cuando comenzaron a gestionar los procedimientos fúnebres.
El caso quedó en manos de las autoridades, que avanzan en la investigación y buscan cámaras de seguridad cercanas que permitan reconstruir el siniestro vial.
De la víctima se conoció que trabajaba lustrando zapatos en el centro de la ciudad y que, tras culminar su jornada laboral, regresaba a su vivienda en el barrio Alfonso López cuando ocurrió el accidente.
Álvaro vivía solo, pues sus hijos se habían ido a Arauca hacía varios años en busca de mejores oportunidades.
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