Authored by
Los helicópteros de la Fuerza Aérea comenzaron a sobrevolar el
corregimiento de Las Mercedes (Sardinata) y sus veredas aledañas el
pasado lunes a las 3:30 de la madrugada.
Video: Las Mercedes en el olvido
vladimir.solano@laopinion.com.co
“Luego vimos dos aviones fantasmas recorrer el corregimiento y comenzaron a sonar las balas. En ese momento uno no puede saber qué está pasando, sin embargo, nos manteníamos a la espera de una posible toma guerrillera”, comentó un habitante del sector, quien prefirió mantener su nombre en reserva.
La descarga de balas se intensificó con el pasar de las horas y a las 10:30 de la mañana la población se estremeció tras las fuertes cargas explosivas que se escuchaban desde los montes.
Video: Las Mercedes en el olvido
“Cuando oímos los bombazos supimos que los enfrentamientos se estarían presentando en cercanía a las veredas Paramillo y Tagual, a seis horas a pie desde el pueblo”, agregó el hombre, quien lamentó que el corregimiento, ubicado a 40 kilómetros de Sardinata, solo sea objeto de la mirada pública y de la atención del gobierno cuando hay incursiones subversivas o cuando se aproximan las elecciones.
Entre Paramillo y Tagual habitan aproximadamente 30 familias (cerca de 150 personas), hay tres sedes educativas y la comunidad está incomunicada vía telefónica, razón por la que los mercedeños tendrán que esperar hasta el fin de semana para conocer la suerte de quienes habitan donde se presentaron los enfrentamientos entre la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y el bloque 33 de las Farc.
La única información que hasta el momento ha recibido el docente José Parra, otro de los resdentes y toda la comunidad es que al parecer murieron 11 subversivos y hay una cifra considerable de heridos.
“Nosotros no sabemos cuántas personas murieron. No nos atrevemos a meternos al sitio. Solo podemos decir lo que se ha escuchado en las noticias”, explicó el profesor.
En el pueblo existe una aparente calma, luego de la situación que se registró el lunes en la madrugada. En las calles no hay presencia del Ejército Nacional y el tráfico vehicular se mantiene abierto. Sin embargo, los uniformados de la estación de Policía permanecen alertas ante cualquier eventualidad que se pueda presentar.
El concejal Marco Tulio Contreras aseguró que aunque la población está tranquila se teme una posible retaliación subversiva, como ha ocurrido en otras ocasiones.
“Estamos en medio de una guerra, en la que nosotros no tenemos nada que ver. El pueblo ha sido atacado un sinnúmero de veces. En cuatro de ellas nos han golpeado fuertemente, destruyendo casas y afectando a nuestros vecinos de toda la vida”, agregó el cabildante.
El 18 de Septiembre
La última vez que los grupos al margen de la ley se tomaron el corregimiento de Las Mercedes, cerca de 10 familias perdieron sus enseres y viviendas.
Ese domingo, 18 de septiembre, toda la población tuvo que rogar a su patrona, la virgen de Las Mercedes, para que la destrucción no fuera mayor y no hubiera víctimas mortales.
“La virgencita salvó a la comunidad”, comentó un joven frente a la iglesia del pueblo, tras recordar que ese día a las 5:30 de la mañana impactó en la cancha del parque el primer cilindro de gas de 40 libras.
Entonces la comunidad se refugió en los patios de sus casas para evitar que los escombros que se levantaban tras las explosiones le cayeran encima.
“Cuando escuché el estallido corrí con uno de mis nietos hacia solar. Mi esposa, asustada, se metió debajo de la cama, al igual que mis otros familiares, quienes estaban en los cuartos aledaños. Minutos más tarde cayó un cilindro en mi casa”, recordó el conductor Campo Elías Vega, quien perdió su vivienda y ahora paga arriendo para dar un techo a sus tres hijos, dos nietos y su esposa.
Tres horas más tarde cesaron los bombardeos y el sonido de las balas dejó de silbar por todos los rincones del pueblo. Los habitantes aprovecharon el receso para salir de sus viviendas y observar el desastre, que aún no se ha podido borrar de la imagen de Las Mercedes.
Hoy, veinticuatro días después de la ‘balacera’ y la detonación de cilindros bomba, algunos niños, jóvenes y adultos no duermen tranquilos, porque cualquier ruido fuerte les hace pegar un brinco de la cama y los despierta, para recordarles que “Las Mercedes es un corregimiento olvidado a las manos de Dios. Sin embargo, nunca nos iremos de aquí”, explicó el conductor damnificado.
Descuido gubernamental
Al corregimiento Las Mercedes, ubicado a más de 110 kilómetros de la capital nortesantandereana, se lo está tragando la violencia, la desidia y el descuido gubernamental. Eso lo tienen claro sus habitantes.
Los escombros de las casas derrumbadas por las cargas explosivas que han detonado los grupos al margen de la ley permanecen tirados frente al parque principal y otras cuadras cercanas, sin que alguien se apersone de las labores de limpieza. Sencillamente “porque en cualquier momento pueden regresar los ataques”, dijo una mujer mientras caminaba rápidamente por el centro del pueblo.
Tal es el trauma y el temor que han dejado las incursiones guerrilleras, que en las noches medio pueblo queda a oscuras, porque sus moradores no quieren dormir cerca de la estación de Policía. Ellos dejan sus casas y buscan un amigo o familiar para hospedarse.
“Nos toca dejar nuestras casas e irnos a buscar posada, porque no sabemos cuándo se vuelva a levantar la ‘plomacera”’, comentó un habitante del lugar.
A la inseguridad, se suma la falta de docentes para que atiendan las exigencias educativas de los niños y jóvenes de las diferentes veredas y del pueblo.
“Cuatro profesores ya no están laborando en el colegio porque la violencia los sacó a perder. Dos están bajo estatus de amenazados y los restantes permanecen incapacitados”, explicó Rolando Mendoza Ortiz, rector de la institución educativa Monseñor Sarmiento Peralta.
En el colegio se atienden cerca de 514 estudiantes, quienes ven amenazado su año escolar porque requieren docentes para cursar sin contratiempos las asignaturas de matemáticas, biología, español e inglés. También faltan tres profesores para primaria.
“Hemos dialogado con las autoridades del departamento y hasta el momento no nos han dado respuestas. Lo más triste es que son los niños quienes se perjudican porque tienen que venir desde zonas alejadas y no pueden recibir algunas clases”, agregó Mendoza Ortiz.
El otro problema que agobia a esta población es su precario sistema de salud. Los usuarios tienen que ser atendidos, vía telefónica, por un médico que despacha desde Sardinata.
El puesto de salud es atendido por dos enfermeras auxiliares, quienes preguntan a los pacientes sus síntomas y le consultan al especialista los medicamentos que se deben formular y como si fuera poco la aprobación para reclamar la medicina debe llegar vía fax, sistema que en la mayoría de casos no funciona constantemente.
“Nos encontramos en una situación grave. Lo ideal sería que aquí hubiera un médico atendiendo las necesidades de la comunidad, pero desde julio nos ha tocado trabajar así”, lamentó la enfermera Beatriz Pabón Boada, quien también le pide a la virgen de Las Mercedes que interceda ante Dios para que no suelte al pueblo de sus manos.
