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Murió a los 100 años Alan Greenspan, histórico expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos
El economista estadounidenses se convirtió en una de las figuras más influyentes de las finanzas mundiales
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Colprensa
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Lunes, 22 de Junio de 2026

Alan Greenspan, una de las figuras más influyentes de la economía mundial durante las últimas décadas y expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), falleció este lunes a los 100 años de edad.

La información fue confirmada por medios estadounidenses como NBC News, que citaron a su esposa, la periodista Andrea Mitchell. De acuerdo con el reporte, el economista murió en su residencia debido a complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson.

Su nombre quedó grabado en la historia económica contemporánea por haber dirigido el banco central estadounidense durante 18 años y medio, entre 1987 y 2006, un periodo caracterizado por una prolongada expansión económica, una inflación controlada y una creciente influencia de la política monetaria sobre los mercados financieros globales.

Sin embargo, su legado también quedó marcado por las críticas que surgieron tras la crisis financiera de 2008, cuando muchos analistas y economistas señalaron que algunas de las decisiones tomadas durante su gestión contribuyeron a la formación de las burbujas que terminaron desencadenando la mayor recesión global desde la Gran Depresión.

El economista que se convirtió en una leyenda de Wall Street

Nacido el 6 de marzo de 1926 en Nueva York, Greenspan estuvo cerca de tener una carrera completamente diferente. Durante su juventud estudió música y tocó el saxofón y el clarinete en la banda de Henry Jerome, donde compartió escenario con el reconocido saxofonista Stan Getz.

Pero su interés por la economía terminó imponiéndose. Mientras viajaba con la agrupación musical, aprovechaba los descansos para leer libros sobre finanzas y estadísticas. Esa pasión lo llevó a estudiar economía en la Universidad de Nueva York y posteriormente a construir una exitosa carrera como consultor económico en Wall Street.


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Su reputación como analista y pronosticador económico llamó la atención de los círculos políticos republicanos. Participó como asesor de Richard Nixon y posteriormente mantuvo vínculos con distintos gobiernos hasta que, en agosto de 1987, fue designado por Ronald Reagan como presidente de la Reserva Federal.

Pocas semanas después de asumir el cargo, enfrentó una de las primeras grandes pruebas de su carrera: el llamado “Lunes Negro” de octubre de 1987, cuando la Bolsa de Nueva York perdió cerca de una cuarta parte de su valor en una sola jornada.

La respuesta de Greenspan fue contundente. Inyectó liquidez al sistema financiero y redujo las tasas de interés para evitar una crisis económica mayor. Esa actuación comenzó a construir la imagen de un banquero central capaz de contener las turbulencias de los mercados.

El arquitecto de la “Gran Moderación”

Durante buena parte de su mandato, Greenspan fue visto como una figura casi infalible por inversionistas, empresarios y gobiernos.

Su gestión coincidió con uno de los periodos de crecimiento económico más prolongados de la historia moderna de Estados Unidos. Durante los 75 trimestres que permaneció al frente de la FED, la economía estadounidense creció en promedio un 3,2 % anual, mientras que el desempleo alcanzó mínimos históricos y la inflación se mantuvo bajo control.

El periodo incluso recibió un nombre propio entre los economistas: la “Gran Moderación”, una etapa caracterizada por ciclos económicos menos volátiles y una estabilidad poco común en comparación con décadas anteriores.

Roger Ferguson, quien fue vicepresidente de la Reserva Federal entre 1999 y 2006, aseguró que Greenspan debe ser recordado como “uno de los grandes banqueros centrales de la segunda mitad del siglo XX” por haber entendido antes que muchos el impacto de la tecnología sobre la productividad y el crecimiento económico.

Sus comparecencias ante el Congreso estadounidense eran seguidas por inversionistas de todo el mundo. Cada palabra pronunciada por Greenspan tenía el potencial de mover los mercados financieros internacionales.

La frase que quedó para la historia: “exuberancia irracional”

Uno de los momentos más recordados de su trayectoria ocurrió en diciembre de 1996.

Durante un discurso, Greenspan lanzó una pregunta que se volvería célebre: “¿Cómo sabemos cuándo una exuberancia irracional ha disparado el valor de los activos?”.

La expresión provocó una reacción inmediata en las bolsas de valores y terminó convirtiéndose en una de las frases más citadas de la historia económica reciente.

Con ella intentaba advertir sobre el optimismo excesivo de los inversionistas y el riesgo de que los precios de los activos financieros se alejaran de sus fundamentos reales.

Paradójicamente, años después esa misma expresión sería utilizada para describir las burbujas especulativas que terminarían explotando tras su salida de la Reserva Federal.


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El legado empañado por la crisis de 2008

Aunque durante años fue considerado una figura casi mítica dentro de las finanzas internacionales, la crisis financiera global de 2008 cambió profundamente la percepción sobre su gestión.

Diversos analistas cuestionaron que la Reserva Federal mantuviera tasas de interés demasiado bajas durante un periodo prolongado, especialmente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando el banco central redujo el costo del dinero para evitar una desaceleración económica.

También se le criticó por oponerse durante décadas a una regulación más estricta de los mercados financieros, particularmente en sectores como el hipotecario y el de derivados.

Cuando la burbuja inmobiliaria estalló y provocó el colapso de entidades financieras como Lehman Brothers, muchos señalaron que las bases de la crisis habían comenzado a construirse durante los últimos años de su administración.

El propio Greenspan reconoció posteriormente algunos errores. En una comparecencia ante el Congreso estadounidense en 2008 admitió sentirse “conmocionado e incrédulo” ante el fracaso de los mecanismos de autorregulación del sistema financiero.

Años más tarde reconocería que las previsiones económicas tienen límites y que quizá las autoridades monetarias pudieron haber hecho más para anticipar la magnitud de la crisis.

Una figura que marcó la economía global

Greenspan abandonó la Reserva Federal en 2006, dejando el cargo a Ben Bernanke, quien tendría que enfrentar poco después la peor crisis financiera en generaciones.

Pese a las controversias de sus últimos años, su influencia sobre la política monetaria moderna es incuestionable. Fue el segundo presidente con el mandato más largo en la historia de la Reserva Federal y una de las figuras más poderosas de la economía mundial durante casi dos décadas.

Para millones de inversionistas, gobiernos y bancos centrales, Alan Greenspan representó una era en la que las decisiones de un hombre podían mover los mercados globales y alterar el rumbo de la economía internacional.

Su muerte cierra un capítulo fundamental en la historia financiera contemporánea y reabre el debate sobre el legado de quien fue considerado durante años el “maestro” de los bancos centrales y uno de los arquitectos de la economía estadounidense moderna.

Tomado de El Colombiano.


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