La apicultura se convirtió en alternativa de negocio amigable con el ambiente para los campesinos de la Provincia de Ocaña, que están montando colmenas en las fincas con la asesoría de la fundación Crediservir.
De acuerdo con el coordinador del programa Volviendo al campo, Goodwen Reyes Pérez, se requiere poco espacio en las fincas para habilitar las colmenas y con ellas se unen esfuerzos para favorecer la polinización en los bosques.
De acuerdo con Reyes existen tierras de excelente calidad para producir mieles. “Tenemos un producto de alta pureza, gusta en la Provincia y genera ingresos adicionales a las familias. El apiario no demanda trabajo en exceso ni personas que se levanten a las cuatro de la mañana para cuidar a las abejas, pues una vez instaladas las colmenas los insectos trabajan de manera silenciosa”.
Para el técnico, el secreto está en ubicar las cajas de madera en espacios óptimos que sean agradables para las abejas.
“A los campesinos los asesoramos para que instalen colmenas estándar que son de cuadros móviles, donde las personas no deben estar exprimiendo la miel, ni matando las crías, ni envenenándolas”, argumentó Reyes.
La polinización
Las abejas son el grupo más importante de polinizadores y el 90 por ciento de las especies vegetales son polinizadas por ellas. Aunque hay mariposas, moscas, escarabajos, avispas, murciélagos, aves, lagartos y mamíferos que son importantes polinizadores, ninguno logra el predominio numérico de visitantes florales como las abejas.
La polinización es vital para la formación de frutos en las plantas y sin este proceso natural los humanos morirían de hambre. Sin embargo, las abejas nativas están desapareciendo y desde 1969 ese trabajo lo cumplen, en su mayoría, las abejas africanizadas, especie invasora que ingresó al continente por Brasil en 1957. La extinción de estos insectos es un fenómeno que se ha generalizado en la Tierra.
En Ocaña y en los municipios de la Provincia existen 108 familias que trabajan con el proyecto de apicultura, quienes comenzaron con una colmena y ahora tienen 20 produciendo durante todo el año.
“Eso garantiza un ingreso adicional y pueden endulzar los jugos sin las consecuencias para la salud que generan otros productos”, argumentó Reyes.
El técnico dijo que además de la miel producen polén y propóleo. Para que los negocios sean productivos, desde Crediservir se ofrece toda la asesoría a las familias campesinas, desde la concepción del proyecto y el conocimiento sobre las abejas, hasta el montaje de las colmenas y el mantenimiento de las mismas.
Se espera que durante el año se pueda vincular a más campesinos.
