Luis Visajes y Negro Risitas eran los apodos con los que algunos amigos conocían a Luis Carlos Velandia Villamizar y Junior Rafael Muñoz González, respectivamente. Hoy esos nombres ya no evocan alegría ni camaradería, sino luto y desconsuelo.
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Ambos fueron víctimas de un despiadado doble homicidio en la zona rural de Cúcuta, un crimen que dejó una escena de violencia sobre la vía hacia San Faustino. Los transeúntes que pasaban por el lugar vieron interrumpido su recorrido por los cadáveres tendidos en plena carretera.
Fue hacia el mediodía del domingo, 5 de julio, cuando, al pasar por El Porvenir, sector ubicado en la vía entre Cúcuta y San Faustino, a unos cuatro kilómetros de la Cárcel Modelo, la comunidad observó un cuerpo sobre el asfalto.
Se trataba de Luis Carlos Velandia, de 36 años. Vestía camiseta, bluyín y tenis grises, pero la escena estaba teñida de rojo por la sangre que brotó de las múltiples heridas de bala que presentaba en diferentes partes del cuerpo.
Los impactos evidenciaban que había sido acribillado minutos antes, presuntamente con armas de largo alcance, debido a la magnitud de las lesiones.
Sin embargo, no era la única víctima. A pocos metros, sobre uno de los costados de la vía, yacía otro cuerpo. Era Junior Rafael Muñoz, de 25 años. Vestía camiseta blanca, bluyín y tenis blancos. Estaba tendido sobre su costado derecho, de espaldas a la carretera. Aunque sus heridas no eran tan visibles como las de Luis Carlos ni estaba completamente cubierto de sangre, al inspeccionarlo quedó en evidencia que también había sido asesinado a disparos.
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El crimen fue reportado a las autoridades bajo total hermetismo. Sin embargo, por razones de seguridad, la Policía no pudo ingresar al sitio, por lo que coordinó con una funeraria el levantamiento y traslado de los cuerpos.
Horas después, antes de las 2:00 de la tarde, y en medio de las miradas temerosas que suelen rodear este sector de la capital nortesantandereana, los trabajadores de la funeraria recogieron ambos cadáveres y los trasladaron a las instalaciones de Medicina Legal, en Cúcuta.
Allí se confirmó rápidamente la identidad de las víctimas gracias a sus documentos y al reconocimiento de sus familiares, por lo que la hipótesis de un atraco perdió fuerza.
El caso quedó en manos de los investigadores, quienes trabajan para esclarecer el móvil del doble homicidio. Entre las líneas de investigación figura el pasado de ambos hombres.
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Los 'visajes' de Luis
El término visaje suele describir a una persona con gusto por exhibirse o sobresalir. Esa palabra terminó convirtiéndose en el apodo de Luis Carlos Velandia, conocido entre sus allegados como Luis Visajes, debido a la imagen que proyectaba en redes sociales.
Camionetas, viajes y prendas de oro abundaban en las publicaciones de este hombre. Incluso compartió varios videos en los que aparecía viajando en caravana hacia San Faustino junto a varias camionetas.
También presumía de viajes al exterior, entre ellos uno a Nueva York, Estados Unidos, realizado hace un par de años. En sus redes sociales también dejaba ver que era padre de una hija.
De Luis se conoció que tenía antecedentes desde 2014, cuando fue capturado junto a otro hombre mientras transportaban 11 bultos con más de 300 kilos de clorato de potasio, sustancia utilizada para la fabricación de explosivos.
Por su parte, Junior, conocido como Negro Risitas, proyectaba una imagen mucho más reservada, aunque también más relacionada con la violencia. En su perfil de Facebook compartía imágenes, tomadas de internet, de joyas, armas y municiones.
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