Las ramas secas de un árbol de barbatusca cuyas raíces fueron cortadas para facilitar el paso de un box coulvert del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado de Ocaña se convirtió en inminente peligro para los vecinos de la quebrada El Tejar.
Así lo dio a conocer la vocera comunal Mónica Pacheco, quien está cansada de exponer la situación ante la Unidad Técnica Ambiental (UTA), la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor) y la Alcaldía.
El caso también se ha expuesto ante la empresa Centrales Eléctricas de Norte de Santander para que facilite el vehículo canasta, los técnicos especializados, escaleras y herramientas para la erradicación de manera controlada del antiguo árbol de barbatusca.
“Qué están esperando, una tragedia que lamentar. Muchos niños juegan fútbol debajo de este árbol, quienes no entienden la magnitud del problema y podrían ser víctimas del desprendimiento de ramas”, recalcó la denunciante.
A comienzos de año los vientos huracanados tumbaron una rama y los niños se salvaron de milagro. El desplome ocasionó un corto circuito que incendió las mangueras que transportan agua a las fincas ubicadas en ese sector de la Provincia de Ocaña.
“Si no actúan con prontitud, cualquier tragedia será culpa de las entidades oficiales que se hacen de los oídos sordos”, reiteró la vocera comunal Mónica Pacheco.
Debido a que no son escuchados por las autoridades ambientales los habitantes de ese sector están dispuestos a bloquear las vías de acceso a los barrios Tacaloa y La Piñuela.
“No queremos llegar a vías de hecho, pero si no tenemos pronta solución debemos optar por ellas”, dijo. “Insistiremos una vez en los organismos estatales y de acuerdo a la receptividad que tenga la petición tomaremos nuestras decisiones”.
La Opinión
