Los artistas callejeros de Ocaña sienten con gran rigor los efectos de la pandemia y atraviesan por una difícil situación económica.
El pintor Julián Martín Orozco Rojas decidió salir al parque principal e instalar un letrero al lado de sus cuadros que condensa el clamor de una población que se resiste a morir de hambre.
‘Cambio arte por comida’, reza el mensaje donde pone a prueba la solidaridad de la gente para poder llevar alimento a sus seres queridos.
Dios no desampara a nadie y vamos a superar la calamidad pública. La gente es muy humanitaria y no olvida de aquellas personas que inmortalizan un recuerdo, indica Orozco.
En cinco minutos pinta paisajes en aerosol con una técnica que aprendió hace 22 años en territorio ecuatoriano y le ha servido para ganarse la vida y levantar cinco hijos.
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“Ahora es muy difícil desempeñar ese arte, ya que la gente se aglomera para verme pintar y hacía concursos. Toda mi vida se transformó con la pandemia, entonces solo expongo los cuadros a cambio de comida para alimentar a mis hijos”, relata el artista con un nudo en la garganta.
En su casa ha quedado el niño de dos años y medio en cuyo rostro se refleja la angustia por el encierro y la falta de alimentos, indica el padre.
Asegura que lleva más de dos meses sin ejercer ese oficio y los ahorros se agotaron, entonces está en la obligación de salir a la calle para vivir de la caridad de los transeúntes.
Ocañeros piden la atención del gobierno
La estudiante de Publicidad y Mercadotecnia de la UDES Santander, Jaysa Gabriela Sarabia Sánchez, como amante del arte, censura la manera como el gobierno nacional tiene abandonados a los artistas en esta cuarentena.
“Un oficio que se ha desvalorizado durante la pandemia, la gente y los gobernantes de turno, piensa que esa expresión es gratis, no dan realce al talento y el tiempo dedicado para sensibilizar el alma del ser humano”, recalca la joven.
Agrega que está indignada y que es increíble que las personas talentosas estén aguantando hambre, están desprotegidas, nunca reciben lo justo, como si lo que hicieran fuera muy fácil. Ellos son seres humanos de carne y hueso, no son cualquier cosa y pareciera que la única condición válida de un artista es llevar la cruz de la pobreza, reitera.
Aconseja mostrar ese talento a través de las plataformas virtuales y ofrecer las manifestaciones artísticas para superar la crisis.
