Una centenaria reliquia ubicada en el campanario de la catedral de San Ana, iglesia matriz de la Diócesis de Ocaña, anuncia a los cuatro vientos el ritmo de vida de los habitantes de la región.
Vestigios históricos señalan que luego del terremoto de Cúcuta ocurrido en el año 1875, se afectó la torre del templo y fue necesaria la reconstrucción.
Cuarenta y cinco años después fue donado el reloj. En 1920, fue traído de Frankfurt (Alemania) y se instaló en el campanario. El historiador, Wilson Enrique Ramírez, señala que fue inaugurado el 26 de agosto de 1926.
Desde entonces se convirtió en el punto de referencia y con los campanazos que retumbaban en toda la ciudad alertaba a los habitantes sobre los horarios en los que cada uno debía cumplir sus obligaciones.
En el marco de la celebración de los 450 años de fundación de la Hidalga Villa de Caro, La gestora social del municipio de Ocaña, Magda Pallares Torrado, conjuntamente con la Oficina de Participación Comunitaria quieren ‘resucitar’ el viejo mecanismo para referenciar el paso del tiempo a través de los campanazos en lo alto de la torre de la catedral.
Julián Amaya, de la oficina de Participación Comunitaria asegura que la administración municipal ha puesto su empeño en recuperar esa reliquia y se ha brindado capacitación a una persona para que esté pendiente de dar cuerda al mecanismo y seguir escuchando el tañer de las campanas.
El sacerdote Jairo López Ramírez coordina un plan para arreglar el legendario campanario.