Opiniones divididas
Mientras un sector del gremio transportador avala el mecanismo para frenar el desorden entre los actores viales, otros consideran que no es la medida adecuada para fortalecer la cultura ciudadana.
El conductor Juan David León Amaya indicó que estos dispositivos ubicados en tramos de alta concurrencia peatonal sirven para obligar a los conductores a reducir la velocidad y permitir el paso seguro de los transeúntes.
Por su parte, el taxista Olger Acosta sostuvo que los reductores de velocidad se convierten en un reto para algunos jóvenes, quienes desafían a los auxiliares de tránsito aumentando la velocidad de sus vehículos.
“Esa inversión no es necesaria. Aquí hace falta mano dura, exigiendo el respeto por las normas y la documentación al día. Los controles se hacen a las empresas legalmente constituidas, donde tenemos toda la reglamentación en regla, mientras el transporte informal hace de las suyas en cada una de las esquinas”, manifestó.
El conductor de servicio colectivo Rafael Alonso Sarabia Casadiego fue más allá y recomendó a las autoridades de tránsito instalar cámaras de fotomultas en sitios estratégicos e imponer sanciones ejemplares a los infractores.
“Es una lástima lo que está ocurriendo en mi tierra, donde los mototaxistas no respetan a los uniformados. Uno únicamente los observa en el centro de la localidad exigiendo el cumplimiento de las normas a quienes están al día, pero no van a los sectores periféricos”, censuró.
“Pasan como locos, no acatan ninguna señal y no les importa que los vehículos sufran desperfectos mecánicos. No hay cultura ciudadana. Yo insisto: coloquen cámaras para detectar a los indisciplinados y hacerles llegar los comparendos para que les duela el bolsillo, evitando tanto desgaste”, agregó.
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Coincidió en afirmar que hace falta más control para revisar la documentación de los conductores, pues quienes trabajan legalmente deben contar con seguros, revisión técnico-mecánica y pólizas al día para poder transitar por Ocaña, mientras que los mototaxistas gozan de total libertad para infringir la normatividad vigente.