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Ocaña
Monseñor Humberto Lugo fallece por COVID-19
El prelado deja huella en la evangelización para la convivencia pacífica de los pueblos.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 15 de Febrero de 2021

La provincia de Ocaña, sur del Cesar, zona del Catatumbo y varios países del mundo lloran a uno de los benefactores sociales más representativos de la Iglesia Católica y quien falleció en la capital de la República por una infección aguda respiratoria.

Monseñor Humberto Lugo Argüelles es recordado por la misión altruista de arrebatar a muchos jóvenes de las garras de la violencia, los preparaba como sacerdotes y los enviaba a los distintos rincones del mundo para atender a la población vulnerable, según manifestó entre lágrimas la señora Mary García, quien trabajó toda su vida preparando alimentos en el noviciado.

“Tenía un corazón muy noble donde cabían todos los pobres del mundo; con sus buenas acciones se ganó el cielo y hoy está disfrutando de la gloria de nuestro señor Jesucristo. Hombres con ese sentido humanitario no nacen todos los días. Le debo la casita y la formación de mi hijo. Cuando quedé viuda nunca me desamparó, me regalaba el bocado de comida, consiguió el lote y los materiales para la construcción de la vivienda”, dijo García. 

Fue el creador del Instituto Misionero San Juan Eudes, ubicado en la Ciudadela Norte de Ocaña, donde capacitaba a los jóvenes de la región, los enviaba a Roma a continuar los estudios y luego los distribuía hacia los distintos países como guías espirituales para aliviar los conflictos sociales. Incluso, edificó las casas de caridad en países centroamericanos como Nicaragua y Honduras para lograr la convivencia pacífica de los pueblos.

Los clérigos que lo acompañaron en la misión pastoral manifiestan que era un sacerdote entregado a las causas sociales al orientar de manera silenciosa a las ovejas por el camino recto, pues era uno de los grandes convencidos que ‘la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda’.

Monseñor Juan Amaya León recuerda sus grandes obras sociales como la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Aguachica; Monte Carmelo, en Convención; la Inmaculada Concepción y el Instituto Misionero San Juan Eudes, en Ocaña, para inculcar valores éticos y morales a la gente.

“La Iglesia Católica está de luto por la muerte del líder más destacado por su actividad misionera en el departamento del Cesar y zona del Catatumbo”, aseguró el presbítero.

El padre Mario Andrés Ramos Ardila lo describe como un hombre adornado de grandes virtudes: con un profundo amor hacia la gente y una alta dosis humanitaria. Dedicó toda su vida a la caridad que lo llevó a preocuparse por el bienestar de las comunidades. 

“La misión era promocionar a las personas para dignificar al ser humano, ayudó a muchos campesinos, descubrió las vocaciones sacerdotales para llevar esos mensajes de esperanzas a los confines del mundo. Un hombre intelectual, prudente, sabio, de profunda sensibilidad, obediente al principio social de la curia diocesana”, recalcó.

La Diócesis de Ocaña espera las cenizas y organiza celebraciones religiosas para honrar la memoria del gran benefactor de los pueblos.

La vida del prelado, de 69 años, se esfumó en el Hospital Universitario Mayor (Méderi) de Bogotá donde fue internado el pasado 30 de enero tras presentar síntomas asociados a la COVID-19. La prueba resultó positiva para la enfermedad y fue remitido hacia la  Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

El ministerio sacerdotal lo ejerció en diferentes cargos: vicario parroquial en la Parroquia San José de Convención, director de sección de Ministerios Laicales y Diaconado Permanente de la Diócesis de Ocaña, párroco de Monte Carmelo en Convención y nuestra señora del Carmen en Aguachica.

Fue director de la sección de diaconado permanente del Secretariado del Episcopado Colombiano en Bogotá, encargado de la sección de seminarios y vocaciones de la Conferencia Episcopal Colombiana, coordinador de la Misión Nacional de la Reconciliación, párroco de la Inmaculada Concepción, San Juan Eudes en Aguas Claras, profesor y ecónomo del Seminario Mayor ‘El Buen Pastor’, así como presidente de asuntos económicos de la Diócesis de Ocaña.
 

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