Los habitantes de los alrededores del puente La Gloria, de Ocaña, están desesperados por los olores fétidos que emanan de una represa que se formó luego de que el Instituto Nacional de Vías (Invías), interviniera el cauce del río Tejo para retirar basuras y escombros.
De acuerdo con Johanna Becerra, presidenta de la Junta de Acción Comunal, las aguas represadas no solo dan mal aspecto al sector, sino que ocasionan contaminación ambiental.
En la zona habita el excontralor de Norte de Santander, Gustavo Adolfo Casadiego Angarita, quien manifestó que no aguantan los olores nauseabundos y han puesto en conocimiento de las autoridades ambientales la situación.
Frente al hecho, el director de la territorial de Invías en Ocaña, Elías Jaime Fernández, dijo que la parte ambiental no les compete. “La limpieza se coordinó a petición de la comunidad, que insistió en eliminar las basuras estancadas debajo del puente La Gloria”.
De acuerdo con el funcionario la situación se origina por la falta de sentido de pertenencia de los ocañeros con las fuentes hídricas. “Lanzan todo tipo de basuras a la ronda del río y cuando hay crecientes el agua sobrepasa el puente. Para retirar los escombros se requirió de 30 volquetes para trasladar los deshechos a un predio, previa autorización de Corponor”.
El puente fue construido en 1930, cuando fue requerido para conectar a Ocaña con el sur de Cesar. La antigua estructura de acuerdo con Invías requiere de estudios para determinar su funcionalidad y solucionar el problema registrado, especialmente por una pila central que le da estabilidad al puente y es la que ocasiona el represamiento.
Mientras eso sucede, “esperamos que el municipio intervenga porque está en riesgo la salud de la población”, dijo Becerra.
