El proyecto de promover el reciclaje en la fuente y aprovechar la basura para fabricar objetos decorativos y funcionales en los hogares, liderado por los administradores de empresas Fabián Pedroza Sepúlveda, Karis Rodríguez Álvarez y Diego Mauricio Pedroza Solano, despegó.
La iniciativa, surgida desde la universidad, no se quedó solo en un proyecto académico, y los profesionales promueven la práctica en empresas, colegios y hogares de la Provincia. Para ello, crearon la fundación Recicladar. “Al comienzo fue difícil, porque recogíamos los desechos a pie y colgábamos las bolsas en un palo de guadua para el transporte a nuestras casas. En medio de la incomodidad, hacíamos la selección. Luego fue en motocicleta y ahora contamos con un carro”, indicó Fabián Pedroza.
Reciclar para ayudar
Los jóvenes llevan tres años en esa misión y lograron un comodato con el Instituto Técnico Industrial para tener una sede, ubicada en los antiguas talleres del barrio El Carmen.
La visión que tienen es “ser en 2018, una institución reconocida en la implementación efectiva de programas que contribuyan a la sostenibilidad del ambiente a través del manejo integral de residuos sólidos”, indicó Rodríguez.
Aparte de seleccionar los residuos sólidos formulan proyectos para multiplicar los principios de reciclar en la fuente. El primer paso lo dieron con instituciones educativas en donde se incentiva a los estudiantes por medio de intercambios de cuadernos usados por nuevos.
El material didáctico se consigue con el comercio local que se ha vinculado con el proyecto. Además, los niños deben hacer un dibujo alusivo al reciclaje y a la importancia de proteger el medio ambiente.
Al proyecto también han vinculado a estudiantes del programa de Prácticas en Manejo Integral de Residuos Sólidos del Sena.
“Con el alumno Brad Diosid Pérez se implementó la idea de construir sillas con material reciclable y botellas plásticas. Se requieren 10 recipientes para sacar 14 metros de tiras y así elaborar esos muebles”, dijo Fabián Pedroza.
El líder dijo que hicieron de manera artesanal dos máquinas, una compactadora y la otra para sacar las tiras. A la fecha han hecho siete sillas.
“Evitamos que al relleno sanitario lleguen entre 10 y 15 toneladas mensuales de residuos sólidos. De esa forma se mitiga en un 90 por ciento la contaminación por ese concepto”, puntualizó Fabián Pedroza.
Actualmente buscan convenios con otras entidades locales para fortalecerse y uno de ellos se hará con la Unidad Técnica Ambiental (Uta).
