Los habitantes de Pamplona lanzaron una alerta por la llegada de personas en situación de calle al municipio, lo que podría convertirse en un problema social y de salud pública.
A ellos se les observa vistiendo atuendos llamativos, uno de ellos de negro e inhalado bóxer. Hacen presencia en las zonas comerciales y residenciales, ocasionado temor entre la población.
Algunos piden dinero y no aceptan alimentos. En caso de negarles la ayuda son agresivos. Ingresan a los establecimientos comerciales espantando a los clientes.
En las últimas semanas se ha registrado la llegada de cinco habitantes de calle, sin precisarse el origen.
La preocupación es grande porque han llegado a romper vidrios de vehículos, negocios y dañan con armas blancas las llantas de automotores. Estos últimos hechos sucedieron en un conjunto residencial.
Los nuevos habitantes de calle contribuyen a aumentar los cordones de inseguridad en Pamplona, especialmente en el centro.
Versión oficial
El secretario de Gobierno, Jeiver Acero, confirmó la llegada de nuevos habitantes de calle. Sobre la procedencia de estas personas, el funcionario indicó que se desconoce el destino pero que se presume que podrían venir de Venezuela o del interior del país.
De acuerdo con la jefe de salud pública, Leidy Carolina Duarte González, se tiene un registro de 210 usuarios con enfermedad mental y farmacodependencia.
Para la profesional de la Alcaldía el problema tiende a aumentar y así se evidencia en los reportes que hace el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), en donde figuran intoxicaciones, depresiones, ansiedades e intentos de suicidios.
“Durante la vigencia hemos atendido a 30 usuarios con crisis siquiátrica y que fueron atendidos por los servicios de salud del municipio”, sostuvo.
Algunos fueron estabilizados y otros trasladados al hospital Rudesindo Soto (Cúcuta).
Los nuevos habitantes de la calle serán sometidos a identificación, registro y valoración médica en el hospital de Pamplona, para determinar si se remitirán al Rudesindo Soto.
Allí, les practicarán el correspondiente examen siquiátrico.
La Opinión
