Navidad se convirtió en Pamplona en sinónimo de integración, en fortalecimiento de lazos familiares y en una oportunidad para obtener ingresos con la venta de objetos decorativos alusivos a esta temporada del año.
Se trata de 60 mujeres cabeza de familia, amas de casa y estudiantes universitarias, quienes con capacitación del Sena aprendieron a elaborar cojines, almohadas y muñecos navideños.
En pocas semanas se volvieron expertas en puntadas, en coser a mano, rellenar y darles forma a figuras de ratones, al tradicional Papa Noel, osos polares, pingüinos, botas, renos, cuadros y hasta los tamborileros de los villancicos.
Las mujeres dejaron sus quehaceres en el hogar para aprovechar la educación técnica que ofreció gratuitamente el Sena.

La gestora
Las capacitaciones estuvieron a cargo de la instructora Rosalba Galvis Muñoz, quien ejerce esa labor desde hace 35 años en el Sena.
Durante ese tiempo ha logrado educar a varias generaciones de hombres y mujeres que han salido adelante en diferentes artes y oficios.
Este año la institución programó el curso de arreglos navideños y muñequería en tres horarios (mañana-tarde-noche), dándole así la oportunidad a más mujeres.
El grupo trabajó técnicas en muñequería en tela, rellenos con armazones de madera, reciclaje de icopor para hacer portales, vitrales en plástico, nacimientos, bordados con pedrería, lencería para comedores y cocinas.
“Me siento muy satisfecha porque lo que las aprendices hicieron se puede exponer en cualquier parte del país. Es maravilloso lo que ellas hacen”, sostuvo.
Según la instructora el cierre de la frontera incidió en materiales que antes se conseguían más baratos y este año subieron el doble.
Esto hizo que la economía de quienes participaron en el curso se viera afectada para la adquisición de materiales y lograr más producción.
El proyecto
Ante los buenos resultados obtenidos y el empeño que le pusieron las mujeres a este tipo de labores, se tiene pensando para el próximo año presentarle al Fondo Emprender un proyecto para montar un taller de fabricación de muñequería que les permita elaborar a gran escala y poder exportar.
“Está claro que se hacen cosas muy lindas y de gran calidad”, reiteró Galvis Muñoz.
Ella considera que hay que buscarle a la producción los adecuados canales de comercialización.
Llama la atención que cada pieza no está repetida, lo que hace que sean motivos únicos y elaborados manualmente, es decir, sin patrones.
*La Opinión
