Después de nueve meses y medio de haberse inaugurado el parque Águeda Gallardo de Pamplona, presenta deterioro en bolardos, lozas y adoquines de las cuatro vías que fueron intervenidas con recursos superiores a los $10.000 millones aportados por el Ministerio de Cultura.
Desde el momento en que lo dieron al servicio de la comunidad, se originaron problemas en las esquinas de la Calle Real (carrera 6 con calle 6) y del Palacio Municipal (carrera 6 con calle 5), porque los vehículos de carga derriban los elementos de protección del espacio público.
El caso más crítico está en el segundo sector, en donde a lado y lado los transeúntes quedaron sin protección y no volvieron a poner los bolardos.
Igual situación se presenta en otros sitios intervenidos con la recuperación del Centro Histórico, en donde hay adoquines desprendidos y destrozados.
Vecinos, comerciantes y usuarios del parque, dicen que así como van las cosas, en menos de seis meses la situación se hará más crítica, porque pareciera que no hay dolientes.
Algunos bolardos y pedazos de adoquines son utilizados para prevenir accidentes con las cajas que tienen las tapas rotas al frente de la sede de la Alcaldía de Pamplona.
Otros se los llevan del sitio y no se sabe que destino tienen las estructuras de concreto.
Lo oficial
Ante las quejas de la comunidad por ver que el sitio emblemático de Pamplona se empieza a deteriorar en sectores puntuales, se consultó al secretario de Planeación Gabriel Gómez Carrillo, quien indicó que le van a entregar al Ministerio de Cultura un informe que contiene detalladamente los sitios afectados o que presentan falencias por el mal uso que hacen algunos ciudadanos del parque.
Advirtió que esas reparaciones debe hacerlas el contratista de las obras y que en los requerimientos que en su oportunidad se le hicieron, está que al presentarse fallas constructivas inmediatamente las deben corregir.
En lo que corresponde al tema de los bolardos, afirmó que es deber de la Alcaldía a través de Empopamplona reponer en diciembre los que se han dañado.
El funcionario se quejó porque en la noche algunas personas tomaron el parque para practicar el deporte de las tablas, lo que está generando problemas en las tabletas, sillas y demás estructuras.
“Golpean las lozas y el mobiliario urbano. No hay control directo por parte de la Policía”, dijo Gómez Carrillo.
