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Removiendo el terror de los hornos de los ‘paras’ en Juan Frío
Exparamilitares recordaron cómo se dio el terrorífico episodio de los hornos crematorios en Villa del Rosario, en donde incineraron cientos de víctimas.
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Martes, 14 de Noviembre de 2023


Hace más de un mes, parte de los aterradores recuerdos del holocausto paramilitar que se vivieron por al menos cinco años (1999-2004) en Juan Frio y La Uchema, un corregimiento y una vereda de Villa del Rosario que son frontera con Venezuela, fueron desenterrados por miembros de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

Con cada remoción de tierra y piedras, se fue abriendo esa ‘caja de pandora’ que enterraron las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), a menos de 100 metros del río Táchira, en un terreno que hace más de dos décadas estaba cubierto por siembras de caña de azúcar, hortalizas y hasta plátano, y que los dueños de esas fincas y chircales le apostaron a prósperos negocios como producir panela, ladrillos, bloques y tejas, y a vender los productos alimenticios en algunas plazas de mercado.


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Pero tristemente, con la llegada de las Auc y la agudización del conflicto armado que se vivía en ese lugar, para ese entonces, ese sueño se borró y entre esos cultivos y pequeñas fábricas de productos para la construcción, se dieron parte de las atrocidades que cometieron los paramilitares en esa zona del país y que dejaron heridas en cientos de personas, que aún no han podido sanar. 

Los hornos que tenían los trapiches y chircales dejaron de ser usados para el fin que fueron construidos, dándole paso a un atroz plan: incinerar los cadáveres de muchas de las víctimas de ese grupo criminal. Ni los mismos exparamilitares saben cuántos cuerpos se convirtieron en cenizas, ahí.

Y la justificación que hoy da uno de los excombatientes de las Auc sobre ese terrorífico suceso, es que se hizo “para que entre la comunidad no se viera el horror de los asesinatos diarios que se cometían y también para que con quien se estaba combatiendo, no se enterara qué pasaba con su gente. Así se lograban desaparecer a las personas”.

Y precisamente, el grupo de la UBPD llegó hasta esa parte de la zona rural de Villa del Rosario, con un objetivo: tratar de encontrar restos de esas víctimas que fueron incineradas en esos hornos de la infamia.

Pero los resultados de esa primera intervención hecha por la Unidad de Búsqueda en el predio llamado Juan García, de la vereda La Uchema, no serían nada satisfactorios, pues, según se conoció extraoficialmente, solo se hallaron algunos vestigios, que Medicina Legal tendrá la difícil misión de verificar qué son y si sirven para extraerle ADN, para así establecer si serían de algunas víctimas que aparecen en el extenso listado de desaparecidos.
 

Dos años de terror de los hornos de los paramilitares


Tratar de establecer qué víctimas fueron incineradas en Juan Frío y La Uchema ha sido una de las suplicas que han hecho los familiares de los miles de desaparecidos que dejó esa arremetida paramilitar y fue por eso que el pasado 27 de septiembre, un grupo de mujeres, con el corazón roto y el alma hecha pedazos, llegó hasta el sitio donde estaba el equipo forense de la UBPD a dar las gracias por el trabajo que estaban haciendo y a pedirles que les ayuden a saber si ahí cayeron sus seres queridos.

Sin embargo, esa misión que tienen los antropólogos, médicos forenses y profesionales de la Unidad de Búsqueda para tratar de establecer qué víctimas fueron incineradas en los hornos crematorios de las Auc puede ser muy complicada, pues los excombatientes que participaron en ese inhumano suceso han asegurado en Justicia y Paz que, “luego de que las llamas carbonizaban lo que había, se le echaba baldes de agua al horno y se desaparecían las cenizas”.

Sin embargo, la UBPD explicó que el fin de su misión es hacer excavaciones en lugares que son de interés y posiblemente pudiesen contener estructuras óseas, piezas dentales, o elementos procedentes de cuerpos de personas dadas por desaparecidas.

 

‘En toda guerra se cometen cosas aterradoras’

Ante este manto de incertidumbre que rodea esta historia oscura del capítulo paramilitar, La Opinión habló con algunos excombatientes de las extintas Auc sobre los hornos que usaron para desaparecer a muchas de sus víctimas, sin importar el daño que dejaron en cientos de familias.


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“En Norte de Santander, por su condición de frontera, hubo cuatro tipos de desaparición forzada, muy diferentes a lo que se vivió en cualquier otra parte de Colombia: inhumar en tierra normal (fosas), arrojar cadáveres al río, incinerarlos y botarlos al lado de Venezuela, este último es el que se está trabajando con Salvatore Mancuso y con Jorge Iván Laverde Zapata, alias El Iguano”, aseguró un exparamilitar que pidió no ser identificado.

Los integrantes de esa organización criminal tenían claro que dejar los cuerpos de sus víctimas al otro lado de la frontera les ayudaba a que las investigaciones en su contra no avanzarían, porque allá en Venezuela había otro sistema de justicia y otro gobierno. Allí solo recogían los cadáveres sin ahondar en las pesquisas y los familiares de esas víctimas terminaban sin saber en realidad qué pasó con su ser querido. 

Pero a finales de 2001, salió la terrible idea de incinerar los cadáveres porque supuestamente una fiscal les informó a los comandantes de las extintas Auc que desde Bogotá llegaría una comisión de la Fiscalía a verificar una información y se haría la exhumación de muchos cadáveres que había en fosas en Juan Frío y Puerto Santander.

“Y como en esos dos puntos habían muchas personas enterradas en fosas, eso iba a generar un gran escándalo a nivel nacional, entonces ahí se tomó la decisión de incinerar esos restos y cuerpos. Y fue ahí cuando a uno de los comandantes se le ocurrió la idea de buscar o construir unos hornos para incinerar los cadáveres”, explicó otro exparamilitar que también pidió reserva de su identidad.

La Unidad de Búsqueda halló vestigios

Pero los detalles más escabrosos sobre este aterrador episodio los entregó Armando Rafael Mejía Guerra, alias Hernán, en las audiencias de Justicia y Paz. Él fue quien fungió como comandante de Villa del Rosario y su centro de operaciones fue en el corregimiento Juan Frío, donde vivió tranquilamente, rodeado por un pequeño ejército de ‘paras’ y manteniendo sometidos a los habitantes de esa zona.


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Hernán’ le comentó a un fiscal de Justicia y Paz que, “el comandante Richard me dijo: hermano, mire a ver cómo hace para sacar todo eso, que donde llegue a meterse la Fiscalía y nos consiga una fosa, nos matan”.

Sin embargo, hay exparamilitares que sostienen que, “no podemos satanizar a los trapicheros de Juan Frío, porque ellos eran familias que vivían de la caña de azúcar y de producir panela, que era una forma de trabajar y ganar su sustento diario, pero tuvieron que abandonar esa zona porque la guerrilla los había desplazado, entonces nosotros cuando encontramos esos hornos estaban abandonados y los usamos para cumplir la orden que nos dieron”.

Añadió: “a Gonzalo ‘El Diablo’ fue a quien se le ocurrió la idea de que incineráramos ahí los cuerpos y restos. Ahí se sacaron muchos cuerpos, aún no tenemos una cifra exacta porque nadie los contó”.

Pero antes de tener listo el primer horno, los exparamilitares quemaban los restos de sus víctimas con llantas de carros, ahí, en cualquier lugar, sin fogones ni procedimientos previos. Y lo peor de todo es que los excombatientes se encargaron de regar esas dramáticas historias para infundir aún más miedo, por eso, esa zona era tan terrorífica y cada vez que alguna persona era llevada a ese caserío de Villa del Rosario, era para asesinarla y luego incinerarla.

“Cuando nosotros llegamos a una casa o un punto de la ciudad o el área metropolitana y le decíamos a las víctimas que los comandantes los necesitaban y que debíamos llevarlos a Juan Frío, ya se sabía que no volverían, por eso siempre engañábamos a los familiares de esas personas que nos encargaban, le decíamos tranquilos que solo lo llevamos para hablar y que expliquen unas cosas, ahora más tarde regresa. Nosotros entregábamos allá a las víctimas y no preguntábamos más nada”, manifestó otro excombatiente de las Auc.

En una de las confesiones de ‘Hernán’ a un fiscal, recordó que, “durante cuatro meses, a finales de 2001, desenterraron los restos de 70 personas y los llevaron a los hornos. Así no se dejó pista alguna para las autoridades”.

Pero para finales de 2003, luego de dos años de tener esa macabra práctica de la incineración de víctimas, según Armando Mejía Guerra, “eso se descontinuó porque dieron una orden de que eso era prohibido, que iba en contra de la Corte Internacional”.

Lastimosamente, las pavorosas confesiones de alias Hernán, comandante de Villa del Rosario, no pudieron seguir porque el 10 de septiembre de 2016, 12 años después de haberse desmovilizado y permanecer en prisión, dos integrantes del Eln lo asesinaron cuando se encontraba en el barrio Gaitán, tomándose unas cervezas.

Marlon Ayrton Sánchez, antropólogo forense de la UBPD, afirmó que Juan Frío y La Uchema son sitios muy importantes para la Unidad de Búsqueda y por eso lo vienen documentando y que es fundamental para hallar a las personas dadas por desaparecidas.

Lo hallado por la UBPD será analizado por Medicina Legal.

“Lo que estamos viendo son las estructuras de un antiguo trapiche para el procesamiento y producción de panela, la información nos permite inferir que posiblemente estas construcciones eran utilizadas por un actor armado particularmente para incinerar cuerpos, lo que estamos haciendo es tratar un poco de reconstruir las áreas donde presumiblemente los cuerpos fueron dispuestos para ser sometidos a altas temperaturas y documentar la posibilidad de que aún puedan existir evidencia de ello” sostuvo el funcionario.


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A finales de 2008 y principios de 2009 se conoció ese aterrador episodio de la historia del holocausto paramilitar en esta parte del país, cuando se estaban dando las versiones libres de la Ley de Justicia y Paz, como se acordó en 2004, cuando ocurrió la desmovilización de esa organización criminal.

 

En ‘Pacolandia’ también incineraros cadáveres 

Este horror de la incineración de los cuerpos de las víctimas no solo se dio en Juan Frío y La Uchema; en la zona rural de Cúcuta también existieron otros puntos. Se trata del sector Pacolandia y en una finca que está en la vía hacia la vereda Vigilancia, muy cerca del corregimiento Banco de Arena.

“En la finca Las Palmas, donde ‘El Iguano’ tenía la base militar y vivía ahí, también abrieron un hueco en la tierra, donde metían llantas y las quemaban, para luego echar los cuerpos de muchas de las víctimas que allí se mataron”, comentó un exparamilitar.

Agregó: “muchas de esas víctimas primero fueron enterradas en fosas, pero como se necesitaba construir una casa, se sacaron y se incineraron. Allá no fue un horno, todo se hizo dentro de un enorme hueco que se abrió”.

Extraoficialmente se conoció que la Unidad de Búsqueda ya tendría referenciado uno de esos puntos donde también incineraron víctimas, por eso se encuentran documentando y planeando todo para entrar a la zona y poder hacer su trabajo de exploración.

La Opinión también conoció que la idea de incinerar los cadáveres nació del frente Fronteras y, según un exintegrante de ese grupo sanguinario, eso jamás lo consultaron con Salvatore Mancuso ni con Carlos Castaño, jefes máximos de esa organización criminal, aseguran que solo cumplieron las órdenes que les dieron de desaparecer a sus víctimas.

En una de las audiencias de Justicia y Paz, en 2009, Jorge Iván Laverde contó que estando en un patio de la cárcel de Itagüí (Antioquia) con Mancuso, le informó sobre la incineración de los cuerpos, episodio que supuestamente era desconocido para él.

Familiares de las víctimas incineradas esperan noticias

 
Una verdad a medias

Los exparamilitares contactados por este medio también dieron a conocer que no todas las víctimas se incineraron, también hubo muchas personas muertas que fueron abandonadas en territorio venezolano, por eso Mancuso y Laverde están trabajando en ese tema.

La Opinión también pudo establecer que hay varios excombatientes de las Auc y exjefes del frente Fronterasy Bloque Catatumbo, que están presos en diferentes cárceles del país, que saben muy bien del tema de los hornos, pero que por una u otra circunstancia no fueron cobijados por Justicia y Paz o fueron expulsados, y no han contado en más detalles ese atroz episodio de los hornos.


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“Nosotros jamás supimos por qué no escucharon a esos hombres que estuvieron en esa zona y que tienen mucha información sobre esos hechos de desaparición, para que se conozca esa verdad y las familias de las víctimas puedan conocer todo”, aseguró un excomandante de esa organización criminal que delinquió en esta zona de frontera.

Jorge Iván Laverde Zapata, excomandante del frente Fronteras de las extintas Auc, aseguró que ese compromiso de contar la verdad es con los familiares de las víctimas y el país, y por eso ahora se encuentra trabajando con Salvatore Mancuso, exlíder máximo, para dar a conocer cómo se dieron los asesinatos al otro lado de la frontera.

Y entre esos exparamilitares que aún no han contado esa verdad, según ‘El Iguano’, estarían: ‘Beto’, Mauricio Moncada, Jimmy Viloria, José Gilberto García Mason, ‘Mayuya’, ‘Tapón’, ‘Bachiller’ y ‘Diomedes’. 

Son 37 exintegrantes de las Auc que sabrían muchas cosas más de lo que hizo esa organización criminal en esta zona de frontera, y que a pesar de que llevan más de 20 años presos, es muy poco lo que han contado, porque no han obtenido ningún beneficio.

“Lo que estamos trabajando con Mancuso es que estos hombres los tengan en una sola cárcel para reunirnos con ellos y que nos ayuden a contar esa verdad, que no es solamente la desaparición forzada, sino que ellos saben mucho de lo que pasó en Norte de Santander”, afirmó Jorge Iván Laverde.

Añadió: “ahora el único que sabe bien dónde están los sitios exactos de los hornos es ‘Beto’, uno de los excombatientes, porque él era el que ejecutaba esas órdenes, pues esa era una de las formas de ellos poder ocultar sus crímenes”.

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