El resguardo Catalaura-La Gabarra es uno de los que ha tenido mayor relación entre los colonos y el pueblo barí.
Su cercanía al corregimiento La Gabarra, en Tibú, y la relativa facilidad de acceso por vía aérea para autoridades civiles, militares y religiosas ha logrado que los barí obtengan beneficios de los que no gozan, aún, los miembros del resguardo motilón barí.
Actualmente, tienen electricidad con páneles solares; un coliseo cubierto; 20 computadores y un ambiente virtual de aprendizaje, más un kiosco Vive Digital.
Han sido beneficiarios de varias brigadas de salud a cargo del Ejército y, durante la emergencia por incendios de este año, recibieron 300 mercados de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo.
Viven acompañados de un grupo de monjas, y fueron adoctrinados por la religiosa Laura Restrepo. De ahí el nombre de su resguardo Cata-Laura: hermana Laura.
Aunque a la comunidad aún le faltan herramientas para mejorar su vida es, sin duda, una de las que ha estado más cerca de la colonización, aunque resisten para no perder sus costumbres.
La Opinión