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¿Ver TikTok y Reels afecta el cerebro? Estudio revela preocupantes hallazgos
Los investigadores analizaron cómo los videos cortos y atractivos pueden influir en las zonas cerebrales relacionadas con el control de impulsos.
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Colprensa
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Miércoles, 19 de Agosto de 2026

Ver videos cortos en redes sociales que resultan atractivos desactiva las zonas del cerebro encargadas de frenar impulsos y tomar decisiones.

Eso es lo que encontró un estudio publicado en la revista NeuroImage, liderado por investigadores de la Universidad de Zhejiang, que usó resonancia magnética funcional y análisis de neurotransmisores para observar en tiempo real qué ocurre en el cerebro de jóvenes adultos mientras consumen este tipo de contenido.

El hallazgo central es que los videos preferidos provocan una disminución notable de la actividad en dos regiones clave: el córtex cingulado anterior dorsal, conocido como dACC, y la corteza prefrontal dorsolateral, o dlPFC.

El primero interviene en la detección de conflictos, la toma de decisiones y la evaluación del esfuerzo necesario para realizar tareas.

El segundo participa en la planificación, el control de impulsos y la regulación de la atención. Juntas, estas regiones permiten ajustar el comportamiento ante distintas demandas y mantener el autocontrol frente a estímulos del entorno.

Cuando los 56 participantes del estudio veían videos que no les interesaban, la actividad en estas zonas permanecía en niveles similares a los del reposo.

Cuando veían los que sí les gustaban, la disminución era clara en ambas regiones.


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Según los investigadores, ese patrón refleja que el consumo de videos atractivos implica menos demanda de control consciente y favorece un procesamiento cerebral más automático y relajado. En términos simples: el cerebro entra en piloto automático.

Nicholas Fabiano, residente de psiquiatría en la Universidad de Ottawa y divulgador científico, difundió el estudio en sus redes y lo resumió con una imagen directa: ver videos cortos deja inactivo el “botón de freno” del cerebro. Eso ayuda a entender por qué resulta tan difícil dejar de ver un video más, y luego otro, durante horas.

La química del cerebro también influye

El estudio identificó que el glutamato, un neurotransmisor que facilita la transmisión de señales entre neuronas, también juega un papel en este proceso.

Las personas con niveles más altos de glutamato en el dACC experimentaron menos supresión en esas áreas mientras veían videos atractivos.

Esto sugiere que hay diferencias individuales en la facilidad para mantener el autocontrol frente a estímulos placenteros. Los autores aclaran que la conexión observada es una correlación, no una relación de causa y efecto.

Un hallazgo adicional es que, aunque el dACC y la dlPFC disminuyen su actividad individual, la comunicación entre ambas regiones aumenta cuando se ven videos preferidos.

Esa mayor coordinación podría responder a una respuesta emocional conjunta que hace la experiencia más fluida y placentera, pero que también dificulta la autorregulación.

El momento en que se abre una cuenta también importa

El impacto de los hábitos digitales en el cerebro y el aprendizaje no se limita al consumo de videos.


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Un estudio de los sociólogos Marco Gui y Giovanni Abbiati, de las universidades de Milano-Bicocca y Brescia, publicado en Nature Human Behaviour, encontró que abrir una cuenta en redes sociales antes de los 14 años se asocia con una caída en el rendimiento escolar en lengua y matemáticas.

La investigación siguió a 5.227 estudiantes en el norte de Italia y concluyó que quienes accedieron a redes sociales entre los 11 y 13 años perdieron el equivalente a medio año de aprendizaje en esas materias, en comparación con quienes esperaron hasta la edad mínima legal.

El uso más intrusivo del teléfono, especialmente antes de dormir, al despertar y durante tareas escolares, explica una parte sustancial del descenso académico.

Los autores proponen posponer la apertura de cuentas y promover la alfabetización digital como medidas para proteger el aprendizaje.

Ambos estudios apuntan en la misma dirección: los hábitos digitales moldean la mente y el aprendizaje de maneras concretas y medibles, y las consecuencias a largo plazo sobre la toma de decisiones, el desempeño escolar y la salud mental aún están siendo exploradas.

Tomado de El Universal.


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