Dos días antes del terremoto de 7.4 que destruyó gran parte del occidente de Colombia, Víctor Saavedra (el padre de familia) le dijo a DJ Prilla, uno de sus mejores amigos, que cuando muriera quería que en su funeral sonara la canción ‘Siempre Alegre’. Él le contestó que lo tendría en cuenta, pero que no hablara de esas cosas porque aún le quedaba mucho por vivir.
Ese fue uno de los últimos momentos en los que la familia Saavedra Caicedo, de Cali, compartió. Aquel día, Víctor bailó salsa toda la noche con su esposa, Victoria Caicedo. En casa las esperaban sus hijas trillizas: Ana María, Sofía e Isabella. Hoy, cuatro días después de la fiesta, Víctor y Victoria están muertos. Fueron encontrados sin vida, abrazados, bajo los escombros de su casa tras el sismo que sacudió el país.
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Sus hijas también resultaron afectadas. Isabella sigue desaparecida, Sofía fue encontrada sin vida y Ana María lucha por la suya en un centro médico.
Desde allí, acompañada por sus familiares, no solo vive el duelo de haberlo perdido casi todo, sino que pide para que Isabella pueda volver a su lado.
Camila Martínez Sierra, allegada a las víctimas, aseguró: “Toti (Sofía) era una niña llena de amor, rodeada de una familia que la amaba profundamente”.
Tomado de El Colombiano
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