Desde el inicio, Páez optó por no jugar con un delantero nueve apostando por Frank Castañeda en la punta, pero sin estar actuando fijado en el área. El atacante, que trabajó en los primeros 45 minutos, cumplió una actuación aceptable generando varias sociedades con Léider Berdugo y un dinamismo al borde del área por ambos costados que le permitió crear peligro con pases y remates (uno de ellos al palo).
“Este tipo de jugadores siempre tienen espacio en mi sistema y visión de fútbol. No tienen una posición fija en la cancha. No quiero jugadores referenciados como nueve, como diez, como extremos… quiero jugadores que en las libertades generen caos en el funcionamiento ofensivo y que en el regreso tengan orden”, comentó el técnico venezolano.
Para la segunda mitad, el estratega probó al volante Sebastián Támara como lateral derecho.
“La polifuncionalidad de los jugadores es algo que en el fútbol actual está vigente. En el mismo juego, jugadores que están ubicados como laterales, terminan como centro-delanteros. Hoy más que nunca el fútbol premia a esos jugadores. Vimos variantes por la necesidad que nos permitió hacer eso y no ver al equipo desorganizado. Me da una sensación que el jugador de futbol siempre está ahí y hoy me lo demostraron varios, por eso el fútbol es complicado, no se puede tomar ninguna postura radical”, subrayó el experimentado seleccionador.
La visión sobre los juveniles
Los juveniles cumplieron aceptablemente en los roles asignados. Dayan Pérez volvió a fungir como lateral izquierdo (siendo un volante de armada), Ochoa fue a la derecha (central habitual), Hassler Beltrán entró en el segundo tiempo como extremo por izquierda y finalizando el juego, debutó Fraiban Carrillo ocupando el puesto de Pérez.