El 7 de julio de 2002, en el estadio General Santander, James David Rodríguez Rubio levantó uno de sus primeros trofeos. Lo hizo después de coronarse con el equipo Academia Tolimense en el primer Festival Binacional de fútbol infantil, organizado por la escuela Quinta Oriental.
El pequeño James, para la época con 11 años, fue uno de los más destacados de su plantel anotando en las instancias previas disputadas en la cancha del Sena y siendo parte de la final ganada 2-0 ante el elenco Termotasajero.
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Rodríguez, hoy leyenda del fútbol de Colombia, se encargó de alzar el trofeo y dar la vuelta olímpica sobre la vieja pista del ‘Coloso de Lleras’, que solo tenía construidas las tribunas de oriental –con dos bandejas- y occidental, conocida como sombra.
La Opinión cubrió dicho certamen y en los cuartos de final, justo después de eliminar al equipo organizador con uno de sus tantos, James señaló que soñaba con “ser jugador de fútbol cuando grande”, que estaba muy contento con el título de Brasil en el Mundial de Corea y Japón, y que era un admirador de Giovanni Hernández y David Beckham.