Con el fenómeno El Niño en pleno desarrollo, preocupa a los expertos y líderes gremiales del sector energético el riesgo de racionamientos eléctricos en el país, porque el sistema nacional no pasa por un buen momento.
Durante el conversatorio ‘¿A dónde va el sector energético de Colombia?’, organizado en Cúcuta por la Asociación de Periodistas Económicos (APE), el director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) Tomás González, indicó que la “situación es crítica”, porque dicho sistema está “muy maltrecho por 4 años muy difíciles”, en relación a la poca inversión durante el gobierno de Gustavo Petro.
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“Nos cayó El Niño, de los más duros que ha habido en la historia, y no sabemos si vamos a tener suficiente energía para atender la demanda. Normalmente, tres cuartas partes de la energía eléctrica (75%) se produce con agua (hidroeléctricas) y, en los últimos años, no hemos podido sacar los proyectos a tiempo”, afirmó el economista.
El también exviceministro de Minas y Energía destacó que a ello se le suma que la anterior administración “se durmió con el gas”, debido a que el país no desarrolló proyectos para la explotación de este combustible, lo cual también presiona el sistema eléctrico nacional.

“El Gobierno que acaba de empezar (el de Abelardo de la Espriella) apenas está organizando las cosas y le toca enfrentar un fenómeno muy difícil. Las señales que ha dado son las correctas, pero lo cierto es que no hay certeza sobre si vamos a poder pasar sin cortes o no y cuándo se darían”, dijo González.
El experto sostuvo que es difícil predecir, en la práctica, un apagón, al no saber cuánto van a durar las lluvias que se han registrado y si los usuarios van a atender el llamado a ahorrar.
El presidente ejecutivo de la Federación Colombiana del Carbón (Fenalcarbón), Carlos Cante, quien también participó en la actividad, concordó en que el país enfrenta “enormes vulnerabilidades en el sistema eléctrico”, porque ha crecido la demanda mucho más que la capacidad de oferta en firme.
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“El fantasma del apagón está latente y hace mucho tiempo lo veníamos advirtiendo. El país ha venido enfrentando una serie de cortes -eléctricos- que, seguramente, no lo estamos viendo acá, en la capital de Norte de Santander, pero sí en los municipios de algunas regiones, sobre todo en los barrios de la costa, por problemas de tensión, porque no tenemos suficiente capacidad de oferta de energía”, añadió el también exviceministro de Minas y Energía.

El líder gremial expresó que, según la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), hay un desfase de 5,4% entre la demanda y la oferta, es decir, se genera menos energía de la que el país demanda, debido a que cada vez hay más gente conectada a un aparato electrónico.
Importante Termotasajero
El director del CREE, Tomás González, enfatizó que, de acuerdo con las cifras del operador del mercado, la generación de las hidroeléctricas está totalmente al límite y se requiere toda la generación térmica, como la de Termosajero, en Norte de Santander.
Carlos Cante aseguró que en esta época es donde el carbón entra a garantizar que esos 1.620 megavatios (MW) de capacidad instalada en generación térmica, que en 2024, durante El Niño, llegaron a representar cerca del 20% del consumo diario, puedan permitir superar esta fase crítica, desde noviembre hasta abril, y luego pensar lo que será el futuro energético nacional para 2030.
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El presidente ejecutivo de Fenalcarbón informó que la producción de energía mediante las termoeléctricas tiene una demanda que oscila entre 2 millones y 5 millones de toneladas de carbón anual; en esta época crítica, el consumo es de cerca de 450.000 toneladas mensuales.
Resaltó que existen 17 unidades de generación térmica, principalmente ubicadas en Cundinamarca, Boyacá, Córdoba, Norte de Santander y La Guajira y que Termotasajero representa cerca del 20% de la oferta térmica de carbón a nivel nacional.
El aprendizaje del apagón del 92
El economista Tomás González recordó que el sistema eléctrico actual se construyó “gracias a la crisis energética” de 1992, pues, ese apagón dejó pérdidas económicas que habrían rondado los $940.000 millones para la época.
“Fue una crisis tan dolorosa. Nos costó tanto social y económicamente, que fue una de las pocas veces en las que el país ha dicho: ‘esta crisis la vamos a aprovechar’. Y tenemos un sistema que nos ha funcionado por más de 30 años. Sin embargo, con el gobierno anterior, hubo una política abiertamente contraria a los hidrocarburos, al carbón, a la seguridad energética, al suministro, por una atención excesiva a los temas climáticos”, apuntó González.
Según el ex viceministro, por los racionamientos del 92 y parte del 93, el crecimiento económico cayó 1,5 puntos porcentuales (p.p.), el desempleo aumentó 1 p.p., la pobreza subió en más de 200.000 personas y la pobreza extrema, en más de 100.000.
Así el costo total fue de 2,3% del Producto Interno Bruto (PIB), que, al comparar esa misma proporción con el PIB actual, ese costo sería hoy de entre $40 y $60 billones.
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