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Editorial
A segunda vuelta
La tranquilidad y la participación ciudadana fueron unas de las triunfadoras en las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 1 de Junio de 2026

Los colombianos y nortesantandereanos tomaron su decisión en las urnas para la construcción del modelo de país que esperan desarrollar en los próximos cuatro años.

Con ese propósito dejaron las candidaturas de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda y sus propuestas en el marcador para que vayan a la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio.

Se afianza en esta oportunidad un nuevo fenómeno político y liderazgo de la derecha colombiana, con De la Espriella, continuando con una oleada que empezó hace cuatro años en la que apareció en escena Rodolfo Hernández, quien entonces  pasó a disputarle la Presidencia de la República a Gustavo  Petro, quien finalmente lo derrotó.

Para el oficialismo, cuyo aspirante era mostrado en las encuestas como ganador y quien  se había trazado la meta de imponerse en las elecciones del 31 de mayo, resultó recibiendo un fuerte mensaje directo de los electores al Gobierno nacional. 

Podemos decir que se trató de un voto castigo en contra de la actual administración nacional por cuestiones diversas que van desde la inseguridad desbordada como los demás problemas que afectan servicios tan sensibles como el de la salud, el déficit fiscal, la corrupción y el derroche de los recursos públicos, por ejemplo.

Por regiones, una primera observación a los resultados del preconteo se puede notar que en Norte de Santander el mapa muestra  que Abelardo de la Espriella ganó en la mayoría de los municipios como ocurrió hace cuatro años.

Es de resaltar, también, la participación de los colombianos que hacen parte del censo electoral la cual es equivalente al 57,88 por ciento, que corresponde a un resultado  muy importante sobre la asistencia de votantes a las urnas dispuestas en Colombia.

Además, hay que relievar los resultados del Plan Democracia que tuvo a 408.000  miembros del Ejército y la Policía Nacional desplegados por territorios y ciudades para garantizar el desarrollo de las votaciones en el país.

Y sobre la Registraduría Nacional del Estado Civil es indispensable indicar que los comicios se desarrollaron sin obstáculos para los electores, al igual que todos los puestos y mesas tuvieron sus materiales para que se contaran con los tarjetones requeridos para que los votantes marcaran al aspirante presidencial de sus preferencias, para el periodo 2026-2030.

En esta oportunidad, la democracia colombiana salió nuevamente fortalecida, ayer, mediante los 23.9 millones de votos depositados en las urnas, lo cual implica que el voto sigue siendo libre.

Al cierre de esta edición se conoció que el presidente Petro desconocía los resultados del preconteo, hecho que es muy delicado, polarizador  y  con rasgos de alta radicalización, con el agravante de que el jefe del Ejecutivo enfrenta y pone contra las cuerdas a la institucionalidad. Salidas de esta naturaleza no le ayudan al país.
Ahora se inicia la carrera por determinar hacia donde quedará inclinada la balanza y para la definición de cuál de los planes de desarrollo se pondrán en marcha en Colombia.

Entramos en un nuevo periodo electoral, donde por lo escuchado al término de las elecciones, seguiremos en una extendida temporada de polarización extrema, luego de que fueran sacados del juego otras nueve fórmulas que quedaron lejos de las dos aspiraciones que tienen proyectos de país muy extremos.
Lo importante es decidir lejos de la violencia. Ya tenemos suficiente con el indetenible conflicto armado.

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