“Eran más de 3 mil” es una frase que resuena en los espectadores durante varios días después de ver la impactante escena de la masacre de las bananeras en la serie de Netflix Cien años de soledad. De alguna manera, el espectador termina sumándose al dolor que siente José Arcadio Segundo, tío de Meme, frente a aquella tragedia y al silencio que históricamente la ha rodeado.
Esa escena confrontó a más de uno y no fue solo esa secuencia sino también la construcción de la serie, de sus personajes y de una historia que, capítulo tras capítulo, logra ilustrar con crudeza nuestra propia historia, nuestro olvido y, sobre todo, nuestra soledad.
Renata Remedios, conocida por todos como Meme, excepto por su madre, quien insistía en llamarla Renata, es una de las figuras que mejor encarna esa soledad. Aquella joven feliz, nacida del vientre de una católica empedernida que quería obligarla a convertirse en monja, terminó cargando con la maldición de los Buendía y enfrentándola con un silencio inquebrantable.
Juanita Molina, la actriz encargada de darle vida, reveló que este ha sido uno de los papeles más complejos de su carrera, precisamente por el amplio espectro emocional que exige interpretar a una joven que siente profundamente, pero que aprende a “dejar su identidad” frente a una madre que parece decidir por ella.
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Dar rostro a Meme no era un reto menor, Juanita Molina sabía que detrás de ese personaje había miles de lectores que durante décadas habían construido su propia imagen de Renata Remedios, pero encontró en las palabras de Gabriel García Márquez una guía para acercarse a ella.
Hija de Fernanda del Carpio y Aureliano Segundo (bisnieto de Úrsula). Ella una mujer extremadamente conservadora y él un hedonista aventurero eternamente enamorado de Petra Cotes. Meme pertenece a la quinta generación de los Buendía y, aunque su paso por la pantalla se limita a apenas dos capítulos, su presencia resulta suficiente para estremecer al espectador.
“Meme tiene un recorrido muy claro, ya que arranca de una manera muy luminosa y termina como muerta en vida”, explica Juanita Molina. Interpretarla, admite, fue una experiencia especialmente intensa: “Para mí fue delicioso interpretar a un personaje con un arco emocional tan completo”.
¿Meme perdió la voz o decidió no hablar? La pregunta de Juanita Molina que cambia su historia
Después de la masacre de las bananeras, Fernanda del Carpio descubre el amor clandestino de su hija con Mauricio Babilonia, el hombre de las mariposas amarillas, y provoca que un disparo en la columna lo deje paralítico.
Juanita recuerda que el equipo de la serie le explicó con precisión ese momento: allí Meme pierde la voz y, a partir de entonces, no vuelve a pronunciar palabra. “No fue un grito hacia afuera, sino un grito ahogado en el que ella se traga sus palabras y nunca más vuelve a hablar”, cuenta.
La escena es estremecedora, sus gestos, la tensión, el golpe de la caída de Mauricio y el grito que nunca escuchamos de Meme, pero que acaba con su vida aunque siga respirando.
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Ese silencio, entonces, adquiere una dimensión mucho más profunda. Para Molina, la pérdida de la voz de Meme está relacionada con la maldición de la soledad y la manera en que esta atraviesa a los personajes femeninos. “Hay una conexión en los personajes femeninos, el deseo versus la represión”, explica. “Todas, de una u otra manera, terminan enfrentándose al aislamiento, como si la historia se empeñara en repetirse y las condenara a recorrer caminos que ya habían transitado sus antepasadas”, afirma.
Como espectadores en pleno siglo XXI, queremos que Meme rompa con aquello que parece estar escrito para ella. Pero la historia ocurre en una época en la que esa libertad no era una posibilidad real para las mujeres. “Todos queremos que Meme, en esa escena tan dura, se levante, salga corriendo y tome su vida con sus manos; pero estamos hablando de una época donde la mujer no tenía esa liberación”, señala Juanita.
Su silencio, en ese sentido, se convierte en uno de los símbolos más poderosos de su historia. “Que pierda la voz, para mí, es muy simbólico, pues lo que no se puede nombrar simplemente no existe y si uno pierde la capacidad de hablar, uno pierde la capacidad de conectar”, reflexiona la actriz.
“Meme muere, a Meme la matan, a Meme le quitan las ganas de vivir, la radiancia, el magnetismo con el que ella llega a este universo”, afirma. La tragedia de Mauricio no solo le arrebata al hombre que ama; también destruye aquello que la mantenía vinculada a la vida. “Para mí, ella muere cuando atacan a Mauricio”, sentencia.
Incluso el embarazo y la maternidad, que en otro contexto podrían representar una oportunidad para empezar de nuevo, pierden ese significado en Meme. “Los bebés tienden a representar la vida, un nuevo comienzo, una hoja en blanco, pero Meme ya no está conectada con nada de eso”, explica Molina.
—Juanita, ¿qué le preguntarías a Gabo sobre tu personaje si estuviera aquí?
—Si ella perdió la voz o simplemente se negó a hablar.
La diferencia parece mínima, pero cambia por completo la lectura del personaje. ¿Fue el dolor el que le arrebató las palabras o fue ella quien decidió no volver a entregárselas a un mundo que tantas veces la obligó a callar?
Que pierda la voz, para mí, es muy simbólico, pues lo que no se puede nombrar simplemente no existe (...)" Juanita Molina
Y sí, quizá fueron más de 3.000 los hombres masacrados a los que Gabo rindió homenaje al nombrarlos, pues aún hoy no se conoce con exactitud la cifra de víctimas. ¿Cuántas veces el silencio terminó siendo la verdadera decadencia de Macondo? ¿Cuántas Memes habrán existido en nuestra historia: mujeres a las que no se les permitió vivir, amar o decidir sobre su propio destino? ¿Y cuántos campesinos quedaron silenciados, condenados al olvido por el simple hecho de no haber sido nombrados?
Cien años de soledad es una obra magistral que, décadas después, sigue envolviendo a sus lectores en una atmósfera difícil de abandonar porque, como escribió Gabo, “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.
Tomado de El Universal.
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