En una entrevista publicada en el Diario de la Frontera, a mediados de los ochenta del siglo pasado, nuestro amigo, el famoso Beto Rodríguez, escribió que “(…) la gente dice que nació en Boyacá, otros que en Bucaramanga y muchos sostienen que el “Mocho” fue alumbrado en el Valle del Cauca, pero el lugar en que parieron a Álvaro Barreto sigue siendo un enigma ya que algunos dicen que este personaje es pastuso, y que no dice nada por temor a los chistes”.
Con esta introducción quiero referirme a la charla sostenida con el “Loco Beto”, en la cual le manifestó su aspiración por ser alcalde de esta ciudad, pero antes de dar rienda suelta a las “picantes” preguntas del entrevistador y a sus no menos mordaces respuestas, veremos algunos de los antecedentes –que se pueden narrar- de nuestro personaje.
Haciendo caso omiso del preámbulo anterior, se sabe a ciencia cierta que nació en la población de Málaga en el vecino departamento de Santander, lo que no sabemos, son las circunstancias por las que llegó a Cúcuta ni cómo fueron sus inicios en la radio local donde permaneció alrededor de sesenta años. Sus colegas y compañeros lo describieron como un hombre sencillo, humilde y con un gran amor por la ciudad. Son inolvidables sus frases y comentarios que generaban admiración de cucuteños y foráneos, tales expresiones como las que soltaba en alguno de sus programas como, Mochidramas o Los Charros y sus Canciones: ¿qué tal mi gente? ¡Nosotros aquí puntualitos, ya lo ven…! O una de sus expresiones más sentidas: “Mi Cúcuta, de calles anchas, como el corazón de sus habitantes”.
Fue muy amigable, solía frecuentar los antiguos cafés al aire libre, como el Florida en la esquina de la avenida sexta con novena, donde se instalaba a conversar con sus amigos de lo que sucedía en Cúcuta o sobre los últimos acontecimientos del Cúcuta Deportivo. En 1958, mostró sus habilidades gremiales al promover la creación del Círculo de Cronistas Deportivos de Norte de Santander. Otra de sus actividades más conocidas fue presentación de los sorteos de la Lotería de Cúcuta, en compañía de sus colegas Enrique Hernández Cárdenas y Francisco Uribe Z., cada miércoles en la esquina de la calle diez con cero, sede de la Beneficencia de Norte de Santander, o en el Bosque Popular antes de que fuera entregado a la Universidad Francisco de Paula Santander donde se construyeron algunas aulas, mientras se terminaba la adecuación y dotación de su sede principal.
La política lo tocaba de cerca y veces le cobraba créditos que no le correspondían, como en el caso que paso a contarles. Como locutor o perifoneador, que era el apelativo que le daban a quienes transmitían los mensajes por las emisoras en los años de mediados de siglo, Álvaro Barreto leía el radioperiódico de la Voz del Norte, una emisora de ideología conservadora desde sus inicios y cuya finalidad era la difundir esa doctrina. Al parecer, esa actividad, según el criterio de varios conocidos dirigentes políticos de la época, le creaba a nuestro periodista, lo que hoy llamamos un conflicto de intereses, todo por la creencia que la filiación política del locutor era contraria a las noticias que divulgaba por las ondas radiales. Algunos dirigentes del partido Liberal se sintieron más que ofendidos y le hicieron una guerra no declarada de la que salió bien librado gracias a la intervención de otro periodista de la época conocido con el pseudónimo de Santos Fetecua, quien asumió su defensa y culminó con la siguiente frase publicada en su columna del diario Sagitario en mayo de 1954: “(…)
Pero gritar contra Barreto y denigrarlo y difamarlo porque lee el radioperiódico del doctor Acero Jordán (director de la Voz del Norte) sería tanto como ponerse bravos contra el linotipo de Diario de la Frontera porque el doctor Parra Bolívar (director del Diario de la Frontera) diga mal de los liberales, ataque al gran partido liberal, registre una noticia cierta o mendaz, es una tontería y una temeridad; porque eso es Barreto del radioperiódico de la Voz del Norte: una máquina, una cuartilla de papel; él no es factor, él es mecánico, un mueble de la radiodifusora la Voz del Norte. Lo que sucede es que todas esas cosas Barreto las hace de maravilla”.
Ahora sí volvamos a la entrevista motivo de esta crónica, sólo con algunas preguntas y sus respectivas respuestas:
Pregunta: ¿Usted por qué quiere ser alcalde? Porque amo a Cúcuta, deseo servirla, creo que puedo servirla, y es más, voy a servirla porque ya me considero alcalde.
P: ¿Cuál sería su gabinete? (…) tiene que ser muy bien seleccionado, con participación del partido liberal, el glorioso partido conservador y habrá una tajadita para la UP, no faltaba más.
P: ¿Cómo piensa conseguir los votos? Ah, muy sencillo, por medio de la papeleta.
P: ¿Qué piensa usted de los locutores que se han metido en la política? Bueno, puede ser un esnobismo, pero lo mío no es cuestión de política, es cuestión afectiva, es el cariño al pueblo, es el deseo de reciprocarle a Cúcuta lo mucho que me ha dado.
P: ¿Qué objetivo especial piensa realizar en caso de ser alcalde? Ya tengo pensado, como primera medida, mi sueldo, cuando me entreguen el cheque, lo firmo y se lo entrego a una hermanita del Asilo Andressen. No voy a usar el carro de la alcaldía para no gastarle nada al municipio, también tengo pensado que todas las escuela municipales estén funcionando con maestro, que los puestos de salud funcionen absolutamente todos y tratar de lograr un entendimiento con las EE.MM.CC. a fin de que el público en general se beneficie de este servicio por el cual cobra fuerte y se sirve simple.
P: ¿Qué se debe hacer para sacar a Cúcuta de la crisis en que se encuentra? Para sacar a Cúcuta de la “olla” en que se encuentra hay que empezar a depurar la administración municipal porque está gangrenada y aunque estoy generalizando hay personas que se salvan de este punto de vista pero yo que soy mocho, los cuento con una sola mano y creo que me sobran dedos.
P: ¿Qué opina de los parásitos de la administración municipal que no trabajan ni dejan trabajar? Eso es fruto de la cuestión política, fruto de la zanganocracia, hay gente que llega (como digo a veces en la radio) “a hacer lo mío porque nunca tienen el hombre para el puesto, siempre tienen un puesto para el hombre, no importa que sea inepto, ineficaz, ineficiente, lerdo, torpe, porque entre más tenga de esto, mejor para el cargo.
Hasta aquí parte de la entrevista con el candidato a la alcaldía de Cúcuta, el periodista, locutor y comentarista Álvaro “el Mocho” Barreto. Por cuestión de espacio, sólo pude mostrar menos de la mitad de la entrevista que se desarrollo medio en serio medio en broma.
Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com
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