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Mujeres al micrófono (2)
En 1948, entró al aire la segunda radiodifusora de la ciudad.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 6 de Junio de 2026

Iniciada la aventura empresarial de la Voz de Cúcuta en 1933, no tardó en aparecerle competencia, y en un andar que al comienzo se presentó tortuoso fue aligerándose a medida que el tiempo transcurría.

En 1948, entró al aire la segunda radiodifusora de la ciudad. Quince años después, con modernos equipos y gran potencia de antena hizo su irrupción en la audiencia local Radio Victoria. Fundada por el locutor y animador de fiestas J.H. Maldonado, quien por esos años realizaba sus labores en equipos móviles de sonido acondicionados en un vehículo de su propiedad, con los cuales ofrecía propaganda urbana, lo que hoy llamamos perifoneo, y todo gracias a su buen sentido de la improvisación, que siempre fue su actividad permanente, lo que permitió que en asocio con el empresario Luis Rodríguez, instalaran en el tercer piso del edificio Rosaver, frente al parque Santander, los estudios, controles, grabación y las oficinas de administración de la nueva emisora.

Dos años más tarde, los hermanos Jorge y Manuel Jordán, adquirieron la propiedad de la Radio Victoria y de inmediato procedieron a cambiarle el nombre por Radio Internacional. Con esa novedosa identificación alcanzaron a darse a conocer durante poco tiempo pues el Ministerio de Comunicaciones hizo serios reparos jurídicos, razón por la cual tomaron la determinación de llamarla la Voz del Norte, tal como sigue llamándose en la actualidad.

Para la época de Radio Victoria, era locutora oficial, la periodista Laura Villalobos, hija del director del periódico de ideología liberal, José Manuel Villalobos, Comentarios y quien combinaba su actividad en ambos medios.

Desde el principio de la radiofonía en Colombia, los locutores y periodistas de la radio habían podido desempeñar sus labores sin mayores dificultades ni control profesional, pero pronto el Ministerio del ramo impuso las condiciones para tener acceso a las ondas hertzianas, no sólo para las empresas sino para todos aquellos que deseaban participar de ellas y fue así como comenzaron a exigir a los profesionales de la radio tramitar sus respectivas licencias.

Para quienes tenían experiencia, las pruebas y exámenes que se les practicaba no revestían mayores dificultades pero los noveles locutores, no tenían las facilidades de ahora ya que para entonces no habían escuelas de capacitación ni formación en el tema y quienes aspiraban a desempeñarse en los trabajos radiofónicos usualmente comenzaban a laborar en la escala más baja del proceso e iban ascendiendo hasta llegar al punto en que se les permitía su contacto con el micrófono. Cuando la radiodifusión alcanzó sus niveles de difusión masiva en Colombia, el Ministerio de Comunicaciones declaró obligatorio el trámite de licenciamiento y con él la aparición de las escuelas y facultades de comunicación.

En el caso de nuestra locutora estrella Laura Villalobos, ella misma informó a su radio audiencia, que el Ministerio de Correos y Telégrafo le concedió su licencia de Radio Anunciador, identificada con el #400, el 22 de agosto de 1949, la licencia añadía que era de Primera Categoría y Noticias. Posteriormente, con la aparición de la televisión y debido a su intensa y continuada actividad radial, le fue concedida la Licencia A para Radio y Televisión.

En la Radio Victoria, uno de los programas de mayor sintonía los días domingo, fue el Suplemento Cultural que durante mucho tiempo dirigieron las dos Lauras de Cúcuta: Laura Cuberos y Laura Villalobos. El programa guardaba similitud en diseño y estructura con los programas afines que se difundían en la Radio Nacional y la H.J.C.K de la capital de la república. 
Con la experiencia adquirida en su ciudad, estaciones radiales bogotanas la tentaron para trabajar en la capital. La Emisora Nuevo Mundo, le dio la oportunidad de presentar y dirigir algunos programas en los que compartía micrófono con personajes como la conocida Teresa Gutiérrez y doña Cecilia de Ibáñez, en su programación matutina.

También se conoció que actuó en radioteatro bajo la dirección técnica y magistral del maestro Alejandro Oramas,  destacada figura de la Voz de América, la más famosa emisora radial de los Estados Unidos.

En 1974, Laura y su esposo, el poeta Eligio Álvarez, mantuvieron al aire durante diez años el programa cultural Sala de Arte, una emisión variada de comentarios de arte, música clásica y poesía. En 1975, para conmemorar el centenario del impresionante terremoto de Cúcuta, presentaron una dramatización de los hechos ocurridos; el programa fue retransmitido por las emisoras culturales de las grandes ciudades del país.

Otra de las mujeres sobresalientes en el campo de la cultura nortesantandereana y que ocupó un lugar destacado frente al micrófono de varias de las emisoras en diferentes ciudades del país es Ligia Ramírez de Lara, musicóloga experta. Sus programas de música clásica integran la selección de los más altos libretos didácticos que han contribuido positivamente a la divulgación y al conocimiento de la música universal y sus más reconocidos autores.

No menos importantes son de destacar las figuras de Sixta Tulia Hernández  y Mary Stapper en el campo de la entrevista y la narración de noticias. En los últimos tiempos, dedicadas a la divulgación de noticias y entrevistas por los medios electrónicos modernos.

No podemos olvidar a doña Olga Mejía, viuda del locutor Jorge León, autodidacta respetable, quien hizo radio por largos años  y hasta el final de sus días, dedicada a la divulgación de tópicos femeninos y sucesos destacados de la vida cotidiana. 
Luz Amparo Garay, ella sí joven periodista en los tiempos de esta crónica, muy habilidosa en el manejo del micrófono en sus programas del día a día, de los comentarios culturales y las entrevistas manejadas con agilidad y acierto.

Y remato esta crónica citando dos figuras más recientes, igualmente destacadas en el ámbito del periodismo radial y que no requieren mayor presentación; Natacha Ramírez Quintana quien como heredera de las inquietudes de su progenitor el recordado Carlos Ramírez París, cuenta con un amplio récord en la radio cucuteña, Charito Valencia, quien se aficionó a la radio luego de paso como cantante en el grupo musical Las Cerezas de Cristal. Tuvo un vertiginoso ascenso en la Voz de Cúcuta, alcanzando a ser la primera comentarista y de allí como periodista destacada en una de las grandes cadenas nacionales con sede en la capital de la República.

Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com

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