La Selección Colombia ya se encuentra en Miami, donde este sábado (6:30 p.m.) medirá fuerzas ante la Portugal de Cristiano Ronaldo para definir el liderato del Grupo K del Mundial 2026. Tras el arribo a territorio de Florida, los focos apuntan a Gustavo Puerta, el mediocampista que se ha transformado en la gran revelación del campeonato gracias a un despliegue, carácter y personalidad que asombran al mundo del fútbol.
Puerta, nacido en La Victoria (Valle del Cauca) el 22 de julio de 2003 y con una estatura de 1.73 metros, está disputando su primera Copa del Mundo y se comporta como un jugador experimentado. No le pesa la camiseta, no le afecta la presión y se adueñó de una plaza en la primera línea de volantes dejando en el banco a un consolidado como Richard Ríos.
Registra dos partidos, dos titularidades y un rendimiento de figura total. Su madurez para recuperar, distribuir y liderar hace olvidar que hace apenas un año ni siquiera había debutado con la Selección absoluta, con la que hoy encadena ocho partidos internacionales y un gol.
Su compromiso con este proceso es total: fue de los primeros en reportarse a la concentración en Medellín, trabajando en silencio cuando ni siquiera tenía asegurado su cupo dentro de los 26 convocados definitivos por Néstor Lorenzo.
Detrás del notable rendimiento de Puerta en las canchas de Norteamérica hay una historia de persistencia digna de enmarcar. En el año 2021, la Selección Colombia Sub-20 fue invitada a servir de sparring en los entrenamientos del equipo de mayores. Allí estaba un tímido Gustavo Puerta de 17 años, quien aprovechó la oportunidad para pedirle una fotografía a Luis Díaz. El juvenil la publicó en sus redes sociales con una frase premonitoria: “Lucha hasta que tus sueños se hagan realidad”.
Hoy, un lustro después de aquella postal, Puerta comparte el mediocampo mundialista con el guajiro, tratándolo de tú a tú en el terreno de juego y consolidándose como el socio de todos en el engranaje nacional.
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Tras firmar una actuación brillante en la victoria 1-0 sobre la República Democrática del Congo en Guadalajara, el centrocampista habló de las claves de su rol táctico: “Eso es lo que me pide el profe. Intento hacer lo que me pide él y estoy muy feliz. Cuando hay que chocar, hay que chocar; cuando hay que jugar, hay que jugar”, explicó con la madurez de un veterano sobre su capacidad para morder en la marca y dar salida limpia.