San Felipe, la capital del estado Yaracuy, fue el epicentro del primer sismo de magnitud 7.2 que sacudió a Venezuela. El segundo sismo, de magnitud 7.5, se localizó cerca de la población de Yumare, también en Yaracuy, y se extendió hacia la zona costera de Morón, en el estado Carabobo.
En Yaracuy, los daños estructurales, según vecinos, fueron superficiales. Paredes con grietas marcaron las calles, que permanecieron a oscuras hasta la noche del miércoles, con cortes del servicio eléctrico hasta tres veces al día.
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En municipios como Nirgua, después de que se restableció el servicio eléctrico tras dos días de apagón, la sociedad civil organizó centros de acopio. A esta iniciativa también se sumó el sector privado, que contribuyó en la recolección de los insumos necesarios.
Falcón
Vía a Tucacas, en el estado Falcón, la ausencia del Estado se diluye entre el ruido de las motos, carros y camiones que avanzan con la ayuda humanitaria dirigida a comunidades vulnerables como Boca de Aroa y Palma Sola.
En Boca de Aroa, 78 casas se encuentran afectadas tras el terremoto. Francis Alonso, voluntaria y vecina, explicó que la mayoría tiene grietas en el piso, paredes y techos colapsados.
“Hay también algunos con riesgo de desalojo, la mayoría durmieron en la calle”, expresó la ciudadana.
En La Mar, único edificio con una torre colapsada en Tucacas, las labores de rescate las inició la comunidad. Tres días después del sismo llegó la maquinaria pesada. Luis Oliveros tiene a su hijo, a su nuera y a su nieta de 6 años bajo los escombros. Las autoridades no ofrecieron cifras oficiales sobre los fallecidos o las personas rescatadas.
Carabobo
En Morón, la capital del municipio Juan José Mora, las estructuras colapsadas abarcan las calles. Jeannette Córdoba, voluntaria en un centro de acopio, señaló que muchas viviendas en la zona están inhabitables por el colapso parcial o total de las estructuras.
Aunque menciona que es increíble la solidaridad del venezolano, destaca que el gobierno local armó una barricada para impedir la entrada de insumos, ya que solicitaban que se entregaran solo a funcionarios.
“Lo que estamos viviendo en Morón es bastante lamentable”, indicó.
Lara
En Barquisimeto, estado Lara, vecinos describen el terremoto como una sacudida fuerte. Para este viernes, 26 de junio, la actividad comercial y laboral es regular, a excepción de organismos públicos que no están trabajando por el decreto de emergencia. “La verdad fue bastante tranquilo en comparación con otros lados”, mencionó Gabriela Rodríguez.
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La presencia de funcionarios de seguridad ha sido limitada, pero ha destacado la colaboración de la comunidad en diferentes centros de acopio distribuidos en la ciudad en la Av. Vargas y en la Av. Venezuela, ubicada al lado del Sambil.
Cojedes
En Cojedes, específicamente en el municipio Tinaquillo, medios locales informaron que varias estructuras sufrieron daños estructurales, según un reporte publicado por el cuerpo de Bomberos y funcionarios de Protección Civil.
Entre las edificaciones más afectadas se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Socorro, en cuya cornisa superior, ubicada en el área del campanario, se pudo confirmar la presencia de escombros desprendidos. Ante esta situación, funcionarios del cuerpo de bomberos efectuaron los protocolos necesarios para disminuir los riesgos y resguardar la seguridad de las personas que hacen vida en dicha parroquia.
El ciudadano Rubén Hernández, de 68 años de edad, también informó sobre el desprendimiento de escombros en la parte superior de su propiedad; una vivienda ubicada en la calle Urdaneta del sector Balmira en el mismo municipio. En vista de esta irregularidad, funcionarios de la zona efectuaron una inspección con la finalidad de proteger al residente y al resto de transeúntes que transitan por el área.
Una situación similar se presentó en el conjunto residencial «El Rosal», ubicado en la Av. José Antonio Páez, donde la aparición de una grieta entre los pisos 4 y 9 del edificio causó preocupación entre los habitantes. Los mismos fueron abordados por las autoridades, quienes indicaron las medidas y protocolos de seguridad a seguir, necesarios para garantizar la protección de todos los presentes.
Fotos y texto: Patricia Ochoa
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