Cada 22 de junio, miles de aficionados a los automóviles clásicos celebran el Día Mundial del Vocho, una fecha dedicada a uno de los modelos más emblemáticos de la historia: el Volkswagen Beetle, conocido en México como Vocho y en gran parte de América Latina como Escarabajo.
La conmemoración tiene un origen histórico. El 22 de junio de 1934 se firmó el acuerdo entre el ingeniero Ferdinand Porsche y la Asociación de la Industria Automotriz Alemana para desarrollar un automóvil accesible para las familias, proyecto que años después daría vida al Volkswagen Beetle.
Sin embargo, la celebración moderna surgió mucho tiempo después. En 1995, un grupo de coleccionistas y entusiastas organizó una exhibición especial dedicada al vehículo, iniciativa que con el paso de los años se transformó en una celebración internacional para rendir homenaje a uno de los automóviles más vendidos e influyentes de todos los tiempos.
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La popularidad del Vocho se explica por su diseño inconfundible, su mecánica sencilla y su resistencia. Durante décadas fue el automóvil de millones de familias y también un símbolo de movilidad accesible en distintas regiones del mundo.
En México alcanzó un estatus especial. Llegó al país en la década de 1950 y posteriormente se convirtió en uno de los vehículos más representativos de sus calles, al punto de ser utilizado masivamente como taxi y formar parte de la identidad cultural de varias generaciones. La planta de Volkswagen en Puebla fabricó el modelo durante más de tres décadas, hasta que la última unidad salió de la línea de ensamblaje en julio de 2003.
A pesar del paso del tiempo, el Vocho mantiene una comunidad activa de admiradores. Cada año se realizan exposiciones, caravanas y encuentros de coleccionistas que exhiben desde ejemplares restaurados hasta versiones modificadas y personalizadas.
El legado del Escarabajo en Colombia
Durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, el Escarabajo fue uno de los vehículos más reconocidos en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cúcuta. Su resistencia, bajo costo de mantenimiento y facilidad para conseguir repuestos lo convirtieron en una alternativa ideal para miles de familias colombianas.
Aún hoy es común encontrar ejemplares conservados por coleccionistas y aficionados que participan en encuentros automovilísticos, exhibiciones y caravanas organizadas en distintas regiones del país.
Más de dos décadas después del fin de su producción, el Escarabajo continúa despertando admiración entre coleccionistas y nostálgicos. Su historia demuestra que algunos vehículos logran trascender su función de transporte para convertirse en símbolos culturales que sobreviven al paso del tiempo.
Por eso, cada 22 de junio, el Vocho vuelve a ser protagonista de una celebración que recuerda el legado de uno de los automóviles más populares e influyentes del siglo XX, una auténtica leyenda sobre ruedas.