La triste realidad
Con el paso de los años, esa arteria fundamental para conectar la frontera con la región del Catatumbo, la Costa Norte colombiana e, incluso, el interior del país, no tiene dolientes. Los usuarios de la carretera mantienen la esperanza de una fuerte inyección presupuestal en el Plan Nacional de Desarrollo del nuevo Gobierno.
Los viajeros cuestionan la actitud de los gobernantes de turno y de los líderes gremiales de Norte de Santander, que le siguen dando la espalda a Norte de Santander. Las alternativas que desde hace dos años busca el Instituto Nacional de Vías, Invías, para dar soluciones definitivas a la conectividad, se quedaron en el papel.
Por su parte, los transportadores aseguran que la emergencia se convirtió en paisaje y esperan un tratamiento especial, así como la intervención inmediata de una infraestructura vial bastante deteriorada. Además, piden reforzar los esquemas de seguridad.
Los damnificados esperan que, durante los 30 días de trabajo de los integrantes de la comisión de empalme del entrante Gobierno, recuerden los grandes problemas de la región del Catatumbo, especialmente el desastre natural.
“Duraron tres años pasándose la pelota de Invías a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y, a la fecha, no se encontró una solución definitiva. Los estudios y diseños fueron aprobados, pero falta lo más importante: los recursos, que pueden superar los 70.000 millones de pesos, ya que se proyecta un puente de más de 300 metros de alta ingeniería”, señaló el líder comunal José Eduardo Gómez Sánchez.