Señor presidente:
Abelardo de la Espriella
Norte de Santander aprendió hace mucho tiempo a leer los gestos. Es un departamento de frontera, y las regiones de frontera desarrollan una sensibilidad particular para distinguir entre la visita y la decisión, entre el anuncio y el presupuesto, entre la fotografía y la obra terminada. Por eso queremos comenzar esta carta con un agradecimiento que no es protocolario: gracias por haber escogido a Cúcuta y a Norte de Santander para realizar aquí el primer empalme de su gobierno.
Podría parecer un detalle de agenda. No lo es. Durante décadas este departamento ocupó el último renglón de las prioridades nacionales, y aprendió a acostumbrarse a ese lugar. Que el primer ejercicio de empalme de una administración que apenas comienza se haya hecho en la frontera envía un mensaje que aquí se entendió con claridad: el borde del mapa dejó de ser el margen de la agenda. Agradecemos también el respaldo anunciado por su equipo de trabajo al proyecto de ampliación de El Malecón, sobre la ribera del río Pamplonita, una intervención que recuperará más de 31.900 metros cuadrados para el encuentro ciudadano y que, por sí sola, ya cambia la conversación sobre lo que esta ciudad puede ser.
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Pero el agradecimiento sería incompleto —y esta carta, complaciente— si no viniera acompañado de la verdad sobre el departamento que su gobierno recibe.
“Norte de Santander no le está pidiendo al Gobierno Nacional una obra. Le está proponiendo una agenda compartida con fecha de vencimiento: 2030”.
Norte de Santander tiene 1.717.992 habitantes, 40 municipios —10 de ellos fronterizos— y aporta apenas el 1,60 % del PIB nacional. La pobreza monetaria llega al 32,2 % y la informalidad laboral en el área metropolitana de Cúcuta bordea el 60,6 %: seis de cada diez personas que trabajan lo hacen sin protección alguna.
En el Catatumbo se registraban 48.739 hectáreas de coca sembradas, y dos de los diez municipios del país donde se concentra cerca de la mitad de ese cultivo están en nuestro territorio. En lo corrido de 2026 hemos contado siete masacres, veinticinco personas asesinadas y siete líderes sociales muertos. Fuimos, además, el tercer departamento con más casos de reclutamiento de menores del país. El Hospital Universitario Erasmo Meoz atiende urgencias con una sobreocupación superior al 300 % mientras las EPS le adeudan más de 132.000 millones de pesos.
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Esa es la fotografía. Pero la fotografía no es el destino. El mismo departamento que registra esas cifras subió un puesto en el Índice de Competitividad y ocupa hoy la posición 13 entre los territorios del país; mejoró en infraestructura, en sostenibilidad ambiental y en sofisticación productiva; sostiene clústeres de calzado, confecciones, agroindustria y transporte que llevan décadas produciendo sin subsidios extraordinarios; y conserva la única condición que ningún plan de desarrollo puede fabricar: una frontera viva con Venezuela y diez municipios fronterizos, que pueden ser un problema de seguridad o la plataforma logística más importante del oriente colombiano. Es una decisión de política pública, no un accidente geográfico.
Con esa convicción, La Opinión convocó durante los últimos meses a los gremios económicos, a los líderes empresariales, a exmandatarios locales y regionales, a las autoridades y a la academia, para construir una hoja de ruta que no dependiera del gobierno de turno. El resultado es el documento que acompaña esta carta y que hoy le entregamos formalmente: Norte 2030, elaborado junto con la Universidad Simón Bolívar, Campus Cúcuta.
El documento no es un pliego de peticiones. Es un diagnóstico técnico y una propuesta estructurada en cuatro ejes que los sectores productivos identificaron por consenso: seguridad, orden público y convivencia ciudadana; infraestructura vial, conectividad y servicios básicos; hub logístico, frontera y comercio internacional; y fomento empresarial, empleo, tributación y diversificación.
A ellos, la Universidad Simón Bolívar suma cinco ejes neurálgicos desde la evidencia académica: educación y formación de capital humano de alto nivel con maestrías y doctorados propios; integración binacional y formalización de la economía fronteriza; salud, con un campus de vanguardia para el oriente colombiano; comercio internacional con mentalidad glocal, capaz de exportar servicios y no solo bienes; y sostenibilidad ambiental como cultura transversal.
De ahí se desprenden los proyectos que la región considera impostergables y que requieren decisión nacional: la culminación de la doble calzada Pamplona–Bucaramanga, con una inversión estimada de 1,8 billones de pesos; el mejoramiento del corredor Cúcuta–Ocaña, con 201,2 kilómetros y 1,5 billones aún por financiar; los corredores Cúcuta–Tibú y Tibú–Convención–La Mata; la PTAR Metropolitana; la interconexión del departamento al Sistema Troncal del Gasoducto entre Aguachica y Cúcuta; la actualización del estudio de microzonificación sísmica de una ciudad atravesada por cuatro fallas geológicas y que espera ese estudio desde hace veinticinco años; el Tren del Catatumbo; y el apalancamiento del Centro de Convenciones Virgilio Barco Vargas, el Centro de Eventos, Exposiciones e Innovación y el Parque Industrial con Régimen Franco.
Sabemos que ningún gobierno resuelve en cuatro años lo que cuatro décadas dejaron pendiente. No se lo estamos pidiendo. Le estamos pidiendo algo más exigente y más honesto: que los próximos cuatro años sean el periodo en que estos proyectos pasen de los anuncios a los cronogramas, de los planes a las vigencias futuras, del papel al concreto. Que la frontera sea tratada como un asunto de competitividad nacional y no únicamente como un problema de orden público.
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Y asumimos también nuestra parte. Este documento incluye lo que la región se compromete a liderar por su cuenta: articular a la academia con el sector productivo, formalizar el tejido empresarial, sostener las mesas técnicas, exigir transparencia en la ejecución y hacer seguimiento público a cada compromiso.
La Opinión, que cumple 66 años contando esta región, se compromete a lo que sabe hacer: verificar, documentar y publicar. Volveremos sobre esta hoja de ruta cada año, con nombres y con cifras.
Señor Presidente: usted eligió empezar aquí. Esta región, que ha visto pasar muchos gobiernos, quiere creer que esta vez el comienzo también será el cumplimiento. Cuente con Norte de Santander. Norte de Santander espera contar con usted.
Cristian Verbel
Director y Presidente de La Opinión
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