La Vía de La Soberanía, considerada una de las conexiones más importantes entre Norte de Santander, Boyacá y Arauca, vuelve a estar en el centro de la polémica. Años de promesas, contratos millonarios, cierres por derrumbes y denuncias por lentitud en las obras mantienen la inconformidad de las comunidades que dependen de este corredor para movilizar personas, mercancías y productos agrícolas.
La situación volvió a tomar relevancia tras el accidente ocurrido el pasado lunes, primero de junio en el sector de Tencalá, entre Pamplona y Labateca, donde una volqueta se precipitó a un abismo. Aunque el conductor resultó ileso, el hecho reavivó las críticas por el deterioro de la carretera y los riesgos permanentes que enfrentan quienes transitan por esta vía nacional.
En redes sociales y a través de denuncias recibidas por La Opinión, comunidades asentadas en esta vía, que conecta a los tres departamentos, aseguran que las intervenciones ejecutadas hasta el momento son insuficientes.
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“Ni un tramo largo tiene de arreglo”, manifestó una habitante de la zona, quien, según explicó, actualmente solo se intervienen dos sectores cortos, equivalentes a pocas cuadras, mediante obras de estabilización para evitar derrumbes y pérdida de banca, pero no con trabajos de pavimentación.
Y es que, las críticas no son nuevas. Desde hace años, los usuarios han bautizado este corredor como “la trocha de La Soberanía” o incluso “la trocha de la vergüenza”, en referencia a las dificultades de movilidad que persisten pese a las inversiones anunciadas.
Debate de control político
Y ante esta situación, la inconformidad volverá a ser objeto de revisión en el Congreso de la República por las crecientes preocupaciones del estado de la carretera y los cuestionamientos sobre los avances de las obras que se ejecutan desde hace varios años.
El senador nortesantandereano Jairo Castellanos confirmó que el próximo 10 de junio llevará la discusión a la Comisión Tercera del Senado, en un debate de control político que busca obtener respuestas claras por parte del Gobierno Nacional, el Ministerio de Transporte y el Instituto Nacional de Vías (Invías).
Según indicó el congresista a La Opinión, existe preocupación porque las inversiones realizadas entre 2025 y 2026, cercanas a los 100.000 millones de pesos, no estarían reflejándose en avances significativos sobre el terreno.
“Estamos muy preocupados porque con una inversión cercana a los 100.000 millones de pesos no se va a lograr avanzar sino cerca de cinco kilómetros. No se ve el avance de la obra”, afirmó.
Castellanos aseguró además que persisten retrasos en procesos fundamentales como la gestión predial y anunció que durante el debate presentará información relacionada con contratos, inversiones y cumplimiento de metas.
“Hoy el consorcio está tomando del pelo a la región y la interventoría también tiene que responder. No podemos permitir que una vez más se pierdan recursos destinados a una obra tan importante para el oriente colombiano”, agregó.
La preocupación ya había sido expuesta por Castellanos hace unas semanas durante una mesa técnica que se adelantó para socializar los avances de las obras, donde participaron comunidades, autoridades e Invías.
En esa oportunidad señaló que la región necesita “kilómetros reales, obras visibles, seguridad vial y cumplimiento”, advirtiendo que la vía no puede seguir siendo una promesa aplazada.
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La posición de las veedurías
Desde la Personería de Toledo, que realiza seguimiento a una veeduría ciudadana relacionada con el proyecto, reconocieron que existen tensiones e inconformidades por parte de la comunidad. Sin embargo, señalaron que las obras continúan dentro del cronograma establecido.
“Hay algunas tensiones, pero el proyecto está dentro del cronograma de obra estipulado. Entendemos la preocupación de las personas, pero el avance está acorde con la programación”, manifestó Daniel Parra, personero de Toledo.
Una historia marcada por cierres y emergencias
La problemática de la Vía de La Soberanía no es reciente.
En 2021, Invías anunció una inversión superior a los 420.000 millones de pesos para mejorar la conectividad entre La Lejía, en Pamplona, y Saravena, en Arauca, a través de un contrato adjudicado al Consorcio Vías Colombia 063 con vigencia hasta 2030.
Posteriormente, el valor del proyecto fue ajustado a cerca de 388.000 millones de pesos para la ejecución de obras de estabilización, pavimentación y atención de emergencias en los 150 kilómetros del corredor.
Sin embargo, la compleja geografía de la zona y las fuertes temporadas de lluvia han convertido la vía en un escenario recurrente de derrumbes, pérdida de banca y cierres temporales.
En junio de 2024, Invías tuvo que ordenar el cierre total de un tramo entre Toledo y Saravena tras un gigantesco deslizamiento que bloqueó completamente la carretera.
La emergencia obligó a miles de usuarios a utilizar rutas alternas de hasta 13 horas de recorrido para llegar a Arauca, generando sobrecostos para el transporte de carga y afectaciones para productores agrícolas que dependen de esta conexión.
Durante los últimos años, además, los habitantes han denunciado que cada temporada invernal deja nuevamente incomunicadas a varias comunidades de la región.
Inversiones históricas, pero pocas obras visibles
En marzo de 2025, durante un debate de control político en el Congreso, el Gobierno nacional anunció inversiones por más de 580.000 millones de pesos para la vía La Lejía-Saravena, dentro del programa “Vías para la Paz”.
En ese entonces, desde el Ministerio de Transporte aseguraron que el proyecto era prioritario para fortalecer la conectividad entre Arauca, Boyacá y Norte de Santander.
Sin embargo, un año después, las comunidades siguen cuestionando el impacto real de esos recursos.
Los habitantes reclaman que los avances visibles son mínimos frente a la magnitud de las inversiones anunciadas.
“No entiendo por qué no hay más equipos de trabajo. Lo que se necesita es avanzar con la obra”, comentó uno de los usuarios del corredor.
Otro habitante resumió el sentimiento general de la región: “Se necesita que sea una realidad el mejoramiento de la vía de La Soberanía por la importancia geográfica y comercial para Norte de Santander, Boyacá y Arauca. Llevamos muchos años esperando”.
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A la espera de respuestas oficiales
Ante los recientes cuestionamientos sobre el avance de las obras en la vía La Soberanía, La Opinión consultó tanto al Instituto Nacional de Vías (Invías) como al Ministerio de Transporte para conocer su posición frente a las denuncias y el estado actual del proyecto.
Sin embargo, por ahora, ninguna de las dos entidades ha emitido un pronunciamiento oficial sobre los señalamientos relacionados con la ejecución de las intervenciones y los presuntos retrasos reportados por líderes de la región.
Mientras tanto, comunidades, transportadores y autoridades locales insisten en la necesidad de que las inversiones anunciadas durante años se traduzcan en una carretera segura, funcional y capaz de responder a las necesidades de una región que históricamente ha reclamado mayor atención del Estado.
Fotos: Cortesía / Tomadas de redes sociales
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