“Pañitos de agua tibia”
Ciro Castañeda, usuario frecuente de la carretera, considera que las intervenciones actuales no solucionan los problemas estructurales del corredor. Según señaló, cerca del 70 % del trazado requeriría modificaciones de fondo mediante viaductos, túneles y variantes que permitan superar las fallas geológicas que históricamente han afectado la vía.
Durante el control político adelantado el pasado miércoles al Invías, encargado de supervisar los trabajos en la carretera La Soberanía, la entidad presentó el balance de las obras en ejecución.
William Molano, director de Ejecución y Operación de la entidad, informó que el proyecto en el tramo La Lejía-Saravena, Arauca registra un avance cercano al 30 %, con ocho kilómetros pavimentados, 5,6 kilómetros de estabilización de taludes y más de 1.160 metros de muros de contención construidos.
Derrumbe complica la situación
Molano lamentó que producto de la caída de la banca carreteable en este tramo, el paso por allí se encuentra restringido. La emergencia se produjo en el paso Puente Mónoga, situado en el municipio de Labateca, tras un accidente provocado por la fuerza de un río que pasa por allí.
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Las autoridades locales y los ingenieros de Invías han diseñado un plan de acción inmediato que incluye el desvío del cauce del afluente y la habilitación de un paso provisional.
Asimismo, se proyecta la construcción de un muro de contención permanente para estabilizar el terreno y garantizar la seguridad de los viajeros, anunció Molano.
Según Invías, las obras benefician a más de 132.000 habitantes y buscan mejorar la conectividad entre Norte de Santander, Boyacá y Arauca.
No obstante, para los habitantes de la región, las cifras aún no se reflejan en una vía completamente funcional. Mientras avanzan los contratos y se anuncian nuevas inversiones, conductores y productores continúan enfrentando un recorrido marcado por restricciones, cierres y demoras.
La expectativa de convertir a La Soberanía en un corredor plenamente transitable sigue siendo una promesa pendiente para una región que, después de décadas de aislamiento y más de un billón de pesos invertidos, espera resultados visibles en una de las carreteras más importantes del oriente colombiano.
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El senador Castellanos lanzó una crítica contundente hacia el costo excesivo de tramos específicos, calificándolos irónicamente como las curvas más costosas del país. “Usted se para en algunas curvas y lo que ve es pavimento en todas las montañas menos en la carpeta carreteable, que es lo que están pidiendo los usuarios de esta vía”.
Dijo que lo que se está preguntando la gente es por qué no han adelantado los trámites prediales en aquellos tramos que se requieren, sin lo cual el avance de las obras tardará más de lo planeado.
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